Impostores y otros artistas

Joaquí­n Leguina Herrán
21/5/2013, 13:20

Publicado por Editorial Cálamo. Ya la venta en las librerías.

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La gran confusión

Joaquí­n Leguina Herrán
15/5/2013, 12:01

Leo una entrevista con Ariadna Gil en la que ella dice: “Estoy en contra de que Cataluña se separe de España, pero estoy a favor de que los catalanes se pronuncien sobre ello”. Y yo me pregunto cómo es posible que una persona inteligente no se dé cuenta de la trampa en que la han metido.

Si se hiciera una encuesta preguntando a los entrevistados si desean “decidir” sobre cualesquiera aspectos de la vida colectiva, el porcentaje de síes estaría muy cerca del 100%. Nada de anormal hay, por lo tanto, en que la inmensa mayoría de los vascos, de los catalanes, de los ilicitanos o de los de Pucela quieran “decidir”. ¿Sobre qué? Por mucho que se empeñe uno, no puede decidir volar como los pájaros, porque existe la ley de la gravedad. Algo parecido les pasa a los vascos o a los catalanes, que no pueden “decidir” convertir en estados independientes a sus comunidades autónomas porque existe una ley llamada Constitución que los vascos y los catalanes (al igual que el resto de los españoles) decidieron aprobar masivamente. “La Democracia está por encima de las leyes”, ha soltado Artur Mas durante su interminable campaña por “el derecho a decidir” del “Pueblo catalán”. Equiparar democracia con votación es un abuso. ¿Por qué? Porque sin votaciones no hay democracia, pero no toda votación es democrática.

Por ejemplo, si alguien convocara un referéndum proponiendo que se vayan de España los gitanos (o los moros, o los bajitos, o los calvos… o los catalanes), esa consulta no sería democrática. ¿Por qué? Porque la segregación racial o cultural está prohibida por las leyes.

Según la Constitución, “el derecho a decidir” sobre la secesión de una parte de España no lo tienen los residentes en ese territorio sino el conjunto de los españoles… Y es impensable que una Constitución redactada y aprobada por personas en su sano juicio contenga en su seno el derecho de los habitantes de cualquier territorio a crear un Estado propio.

Imaginemos que los termocéfalos de Esquerra Republicana de Cataluña consiguen un referéndum para separarse de España y lo ganan por el 50,01%, pero en la provincia de Barcelona lo pierden. ¿Crearían un Estado con las otras tres provincias u obligarían a los barceloneses a sumarse a la huida?

La I República, que apenas duró un año, acabó con Cartagena y Jumilla declarándose estados soberanos. No sé qué dirán de ello los neo-republicanos tipo Cayo Lara, pero a mí me sigue pareciendo una broma de muy mal gusto.

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Crónica de un atraco

Joaquí­n Leguina Herrán
29/4/2013, 14:06

El Fondo de Reestructuración Bancaria (FROB) anunció el viernes 22 de marzo la solución para los suscriptores de “preferentes” y otros “productos” (así los llaman los banqueros y no es un eufemismo, es, simplemente, una mentira). En primer lugar, se les hará una quita, que en el caso de Bankia se calcula en un 38%. Como Bankia tiene cerca de 7.000 millones en esos productos híbridos, el valor de éstos bajará hasta menos de 5.000 millones. Tras esta rebaja, los poseedores de preferentes recibirán el equivalente en acciones de Bankia, con lo cual llegarán a poseer el 30% del capital y los antiguos accionistas tendrán una participación irrisoria, prácticamente cero (ese viernes 22 de marzo los primitivos accionistas de Bankia ya habían perdido el 99,6% de la inversión inicial).

¿Y cuánto vale Bankia después de esos tejemanejes? Pues tras esa suscripción obligatoria por parte de los preferentistas y otros estafados Bankia valdría 285.000 millones de euros, más que Apple o Google, cosa evidentemente falsa, por eso las acciones de Bankia están condenadas a caer en Bolsa.

El decreto-ley en el que se apoyan estas operaciones también abría la posibilidad de un arbitraje con el cual se pretende salvar el impacto del atraco sobre aquellos más claramente estafados: personas con escasos recursos educativos, económicos o demográficos (analfabetos funcionales y ancianos a quienes se les encalomaron las preferentes con evidente engaño). Un arbitraje mediante el cual se quiere tapar las más evidentes vergüenzas de algo que fue una estafa generalizada. ¿Y qué les va a pasar a quienes saben leer y escribir e incluso tienen alguna licenciatura? Pues les toca ahora recibir el “se siente” de turno. Un tocomocho en el cual se pretende que los preferentistas hagan el incómodo papel del necio. Vamos, que los toman por tontos. Con lo cual sólo les queda una salida: acudir ante un juez por la vía penal a denunciar la estafa de la que fueron objeto… Y es que se van sabiendo cosas. Por ejemplo, informes de la CNMV en los que queda clara la intención de engañar que había detrás de estos “productos”.

El día anterior al del anuncio de la “solución” descrita, el jueves 21 de marzo, se hizo público lo que habían cobrado en 2012 los quince ejecutivos mejor pagados del IBEX, algunos de ellos banqueros: en total 127,2 millones de euros. 8,5 millones por cabeza. Quizá en la próxima entrega nos informen del patrimonio que tiene Miguel Blesa en Nueva York (aunque quizá no lo tenga a su nombre).

Y yo me pregunto: ¿este señor Blesa, primer causante del destrozo producido en Cajamadrid, se va a ir de rositas?

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La mano y la herida

Joaquí­n Leguina Herrán
26/4/2013, 14:03

 

Durante la noche del 20 de noviembre de 2011 la dirección del PSOE no asumió responsabilidad alguna en el catastrófico resultado obtenido en las elecciones generales celebradas ese día. Despachó aquellas pérdidas millonarias de electores (un descenso de 4.350.000 votos y 59 diputados menos que en 2008) con estas “explicaciones”: “No hemos sabido explicar bien las medidas que el Gobierno se ha visto obligado a tomar”, o “El PP apenas ha recogido votos que fueron socialistas en 2008”.

Una semana después, Metroscopia demostraba en El País que las “explicaciones” de la derrota desgranadas por la Ejecutiva eran falsas.

¿Adónde fueron a parar los 4.350.000 electores que votaron al PSOE en 2008 y que no lo votaron en 2011? Según estos análisis, la mayor parte (1.200.000 votantes) eligieron el PP, 700.000 a IU, 450.000 a UPyD y el resto la abstención, blancos, nulos y otras opciones menores.

En lugar de tomar nota de lo ocurrido, el PSOE –urgido, al parecer, por la obsesión mediática y también por “el ruido y la furia” desatados en las calles a causa de la crisis- ha pretendido presentarse ante la ciudadanía como un partido sin memoria, como si no tuviera nada que ver con el Gobierno (2004-2009). Queriendo, además, hacer creer que todos los males de la patria (recortes y otros destrozos) eran responsabilidad exclusiva de “la malvada derecha”.

La curva electoral descendente no cambiará de signo ni con operaciones cosméticas de imagen, ni subiéndose al carro de las protestas, ni incurriendo en vaivenes oportunistas, ni perdiendo el tiempo en personalismos sino recuperando la vocación de partido mayoritario. Es decir, un partido que aspira a gobernar. Para lo cual lo primero que necesita el PSOE es emitir un discurso adecuado a tal fin. Un discurso racional y firme que deje muy claro ante los ciudadanos que el principal objetivo del PSOE es la defensa de la Constitución y el bienestar de los españoles. También un discurso -el que siempre tuvo- acerca de la Unidad de España que dé cuenta de su firmeza a la hora de oponerse a cualquier estrategia separatista.

En cuanto al grano catalán que le ha salido al PSOE, conviene recordar que a partir de su deriva nacionalista -que inició Maragall y continuó Montilla (1999-2012)- el PSC ha bajado de 53 a 20 diputados y perdido más de la mitad de los votos que tenía en 1999. Sólo este argumento sería más que suficiente para cambiar de rumbo y abandonar las veleidades nacionalistas, pero no es sólo eso. Si el PSOE sigue pensando en paños calientes (propuesta federalista que nadie entiende o un diálogo en el que los separatistas hablan y los demás escuchan), el PSC seguirá perdiendo apoyos en Cataluña y el PSOE los perderá, a chorros, en el resto de España.

Es cierto que dentro del PSOE existe una querencia según la cual cuando pintan malas hay que girar hacia la izquierda. Pero esto es siempre un error, porque los votos (los perdidos o los que hay que ganar) ya hemos visto que no están ahí. Para atraerlos es preciso ganarse la credibilidad en el espectro más amplio posible del electorado, que para ocurrencias izquierdistas y refundar la III Internacional ya está IU. En resumen, que antes de llevar la mano a ella, hay que saber dónde está la herida.

En otras palabras: entre las emociones (sean éstas la rabia callejera, el odio al “enemigo” de los nacionalistas y las malas intenciones de la derecha deudora del franquismo) y la razón que utiliza la socialdemocracia más clásica, no se puede escoger la emoción, pasajera o permanente, sino la razón como producto de una serena reflexión. Una recomendación final, la de mi abuela: “Vísteme despacio, que tengo prisa”.

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El predicador

Joaquí­n Leguina Herrán
17/4/2013, 11:43

A la aparición de Los predicadores en El Siglo precedió una carta enviada por uno de “los  predicadores” que se citan, el Sr. Cacho. Hela aquí:

En Aravaca, a 12 de abril de 2013 Sr. D. Joaquín Leguina.

Muy señor mío:

Creo que usted y yo no nos conocemos, no nos hemos saludado nunca, porque nuestras vidas han discurrido por derroteros distintos, a menos, claro está, que me falle la memoria, cosa nada extraña a partir de cierta edad.

Por eso me asombra la fijación que desde hace tiempo viene dando muestras de tener con mi modesta persona. Hace ya años, posiblemente 10 años más o menos, le oí ponerme de chupa de dómine en una radio, no recuerdo en cual. Tampoco recuerdo los términos exactos pero, en fin, usted venía a decir que yo era un periodista venal, un periodista vendido, es decir, un corrupto de tomo y lomo. Creo que sólo le faltó poner el adjetivo “corrupto”.

Esta semana ha caído en mis manos un escrito suyo titulado “Los Predicadores” que, al menos que yo sepa, ha distribuido entre sus admiradores y amigos, aunque desconozco si ha sido publicado en algún medio.

Y vuelve usted por sus fueros: Jesús Cacho es un corrupto. No lo dice tal cual, claro está, que el valor es mercancía más bien escasa en esta tierra de pan llevar, pero claramente se deduce del texto que se ha tomado la molestia de reproducir, texto cuya coletilla, de su puño y letra, reza así: “Un ditirambo untuoso que Cacho publicó (¿y cobró?) cuando ya eran notorias las andanzas del señor De la Rosa en la banca Garriga Nogués…”

Curioso, desentierra usted un texto mío en el diario El Mundo del año 1989, de hace ya 24 años, y lo hace en el mismo artículo (Los Predicadores) en el que también critica agriamente el hecho de que “El País nos obsequie con unas fotos de hace 20 años donde aparece el actual presidente de Galicia…” A eso se le llama coherencia, señor mío.

Es muy posible que esas siete u ocho líneas referidas a De la Rosa no sean las mejores que he escrito en mi vida pero, ¿realmente son tan graves como para merecer una condena tan severa, una acusación tan explícita? Al margen de que no hay cristiano que, gustándole escribir, como es su caso, pueda resistir la “prueba del algodón” de la hemeroteca, ese texto mío que usted cita ¿merece realmente una insinuación tan brutal como la de haber “cobrado”…?

Seguro que si usted hubiera seguido con su ejercicio de rastreo del pasado se habría topado con escritos manifiestamente más cargados de bombo que los míos hacia los personajes que usted cita, porque, por aquellas fechas, eran cientos, miles, decenas de miles, centenas de miles los españoles de toda laya y condición –desde luego toda la clase periodista madrileña, y naturalmente toda su clase política- que hacían cola, del Rey abajo todo el mundo, esperando ser recibidos por De la Rosa o por Conde para conseguir de ellos aunque sólo fuera una palmada en la espalda.

Yo nunca estuve en esa cola, nunca, ¿sabe usted?, porque mi padre, un modesto agricultor de la Tierra de Campos palentina, me enseñó a ser un hombre libre y caminar con la frente alta (“la dignidad de la andadura vertical y del paso erguido del hombre” que decía Bloch); me enseñó a vivir debajo de un puente y a ganarme la vida con mi trabajo y esfuerzo; con su ejemplo me mostró, en definitiva, el camino de los hombres honrados, y en esos parámetros morales me he desenvuelto siempre.

Pero usted opina lo contrario. Usted parece disponer de pruebas bastantes que muestran y demuestran que yo soy un corrupto de armas tomar. Le animo encarecidamente a que las haga públicas; no se reprima, hombre de Dios, sáquelas a la luz, no espere ni un día más; tiene usted soportes suficientes para hacerlo: dispone de su blog en internet, escribe en revistas, charla en programas de radio… Anímese, muestre en público esas pruebas, y haciéndolo así le dará una gran alegría a algún que otro banquero y poderoso de este país, y también a algunos de sus conmilitones, mayormente radicados en la izquierda felipista, vertiente “cebrianita” y demás.

Pero, por mucho empeño que le ponga en este tipo de acusaciones típicamente fascistas que usted practica, no va a poder demostrar nada. No va a poder porque yo no me he corrompido nunca. Es posible que, como dice el dicho, todo el mundo tenga un precio, no lo sé; lo que sí sé es que aún no ha nacido el español con dinero suficiente para comprar a Jesús Cacho. ¿Qué quiere que le haga? Siento de verdad no poder dar esa satisfacción a tanto miserable como pulula por este país, pero así son las cosas. Uno ha tenido siempre querencia a vivir modestamente, sin casas, sin pisos, sin coches… ¿Desea usted que le muestre cómo vivo, de qué vivo, cuáles son mis propiedades, qué dinero tengo en el banco? Estoy dispuesto a hacerlo.

Por eso desde que me remitieron su escrito Los Predicadores (sí, de niño me eduque con los Dominicos de Corias, Asturias, ahí sí que acertó Leguina, y algo me debió quedar de “predicador”) no salgo de mi asombro. ¿Cómo puede alguien supuestamente culto como usted, alguien con 72 años a cuestas, ser tan canalla, tan mala persona, como para perseverar durante años en la calumnia de mi supuesta condición de corrupto? Es posible que usted no le dé valor a una cosa que los castellanos viejos llamamos honor, pero yo sí se la doy –también me lo enseñó mi padre-, y también se la dan mis hijas, y mis hermanos y hermanas, y mis muchos amigos…  ¿Cómo se puede tolerar durante tantos años un insulto como el que usted me procura, desconozco por qué razones?

Bueno, sí, su mezquindad viene esta vez motivada porque, al parecer, a Joaquín Leguina no le gusta lo que Jesús Cacho escribe sobre nuestro Monarca, éste sí, corrupto de los pies a la cabeza. Con 72 años de edad, ¿no le da a usted un poco de vergüenza haberse convertido en mamporrero de Juan Carlos I…?

Le animo, pues, y encarecidamente, a que despeje de una vez por todas la incógnita y saque a la luz esas pruebas irrefutables que sin duda guarda desde hace tiempo sobre mi condición de corrupto. Hágalo, por favor. Pero aténgase a las consecuencias. Yo no voy a ir a los juzgados. Voy a ir a por usted. Se lo repetiré, voy a ir a por usted, porque ya no es tiempo de tocar la lira: es hora de pasar a la acción contra la canalla difamadora, sea de derechas o de izquierdas. Está usted advertido. Por primera y única y última vez.

Atentamente, Jesús Cacho.

Después de la publicación, llegó el siguiente mensaje:

De: Jesus Cacho Cortes

Enviado el: martes, 16 de abril de 2013 12:06
Para: LEGUINA HERRAN, JOAQUIN
Asunto: De J Cacho.

Para JOAQUÍN LEGUINA:

Me anuncian que el texto de marras sobre Los Predicadores ha sido publicado en la revista El Siglo. Adelante con los faroles.

Sólo una puntualización: ¿no sería tu madre la que cobraba mientras hacia la carrera, hijo de la gran puta…?

Reitero lo dicho en el texto que te dirigí hace unos días: voy a ir a por ti, y que como te encuentre, cuando te encuentre, te voy a dar dos hostias sin previo aviso. Es lo que mereces por lameculos real, canalla e hijo de puta.

Cuídate mucho. Jesús Cacho.

Sin comentarios por nuestra parte.

 

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