Catalanadas

Joaquí­n Leguina Herrán
8/4/2014, 13:43

 

 

En los años veinte, José Amézola era el gerente de la plaza de toros de Madrid y no sería ni el primer ni el último vasco que dirigiera la principal plaza madrileña.

Cierto día, Alfonso XIII llamó a Amézola, que ganaba mucho dinero con la concesión de la plaza, para rogarle que se hiciera cargo de la gerencia del teatro Real, que nadie quería tomar por ser seguras las pérdidas. ¿Por qué?
Aunque el abono era nutrido, distaba mucho de cubrir el presupuesto, pues no había funcionario público, fuese cual fuese su jerarquía, que no quisiera asistir a la ópera sin pagar un duro. El “tifus” –así se llamaba en la jerga teatral de entonces a la peste de disfrutar gratis de un espectáculo- resultaba ruinoso en el Real.  Don Alfonso lo sabía bien y no se lo ocultó a Amézola, a quien, para compensarle y engolosinarle, le dijo que continuaría como empresario en la nueva plaza de toros ya en construcción, la actual de Las Ventas. Tentado por el ofrecimiento, Amézola cedió y en una de aquellas temporadas operísticas debutó Miguel Fleta con “Carmen”. Su triunfo fue tan clamoroso que para dar con otros semejantes había que retroceder a Julián Gayarre y Adelina Patti.

En esas se estaba cuando Francesc Cambó, entonces Ministro de Hacienda, llamó a Amézola para exigirle que contratara a la soprano catalana María Barrientos. Cambó le llegó a señalar al gerente el número de actuaciones y el caché de la diva.
¿Por qué era tan alto el interés “operístico” del multimillonario líder catalanista? Según nos cuenta Indalecio Prieto (“De mi vida, recuerdos, estampas, siluetas, sombras…”), la Barrientos era la amante de un banquero barcelonés y la esposa del banquero era la “querida” de Cambó. El favor a la soprano sólo pretendía fomentar la buena armonía de aquel “ménage à quatre”.

Como se ve, el dinero público ya servía entonces para beneficios privados, pero habrá de reconocerse que el pago con dinero ajeno a la amante del banquero cornudo para satisfacer, de rebote, favores sexuales en beneficio propio resulta –en verdad- muy catalán.

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Prospectivas

Joaquí­n Leguina Herrán
1/4/2014, 13:43

Las prospectivas a largo plazo fallan más que una escopeta de feria y a las que se hacen a corto plazo les suele pasar lo que ya anunció Galbraith: “sólo sirven para prestigiar a las echadoras de cartas”. Aun así, no dejan de ser un juego divertido. Las últimas que he leído se deben a Robert Kaplan (“El mapa de Europa y la venganza de la geografía”) y comienzan más o menos así:  En 2050, Europa habrá perdido el 24% de su población en edad de trabajar y la población mayor de sesenta años aumentará en un 47 %. Tal fenómeno será compensado, en parte, con la inmigración de jóvenes del Tercer Mundo.

En 1913 Europa tenía más población que China y tras la primera guerra mundial las poblaciones combinadas de Europa, Estados Unidos y Canadá representaban el 33% de la población mundial. En 2050 sólo representarán el 12%. Europa está, sin duda, destinada a quedar demográficamente disminuida en favor de Asia y África. Todo lo cual no deja de ser una obviedad.

Veamos ahora cuál será el futuro del Mediterráneo:
»El mapa de Europa está a punto de moverse hacia el sur, y una vez más abarcará todo el mundo mediterráneo. Durante décadas, debido a los regímenes autocráticos que ahogaban su desarrollo económico y social, el Norte de África quedó aislado del borde norte del Mediterráneo. Pero a medida que los Estados africanos del Norte se conviertan en democracias, el grado de interacciones políticas y económicas con la cercana Europa se multiplicarán. El Mediterráneo se convertirá en un conector y no en el divisor que ha sido durante la mayor parte de la era poscolonial.
Y uno se pregunta cuántas hipótesis cruzadas (de tipo religioso, económico, sociológico… climatológico) ha manejado Kaplan para llegar a tan “seguras” previsiones.

En su “prospectiva”, Kaplan cita a Brzezinski como si éste fuera un oráculo:
»A través de Polonia, la influencia alemana podría irradiar hacia el norte -en los países bálticos- y hacia el este -en Ucrania y Bielorrusia”.

Se ve que nuestros gurús no han contado con Putin a la hora de elaborar sus previsiones.

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Las cosas como son

Joaquí­n Leguina Herrán
25/3/2014, 15:44

En el año 2012 (excluyendo las ayudas a la banca) las Administraciones Públicas españolas gastaron, respecto al PIB, el 15% menos que el promedio de gasto en la UE, ocupando el puesto 22 en el ranking de mayor a menor gasto, por detrás, por ejemplo, de Eslovenia, Hungría o Letonia. Durante los primeros años de la crisis actual, el PIB cayó en España, pero menos de lo que cayó en el promedio de los países de la UE. Sin embargo, la recaudación fiscal cayó ocho veces más de lo que cayó, de promedio, en los países de la UE. En concreto la recaudación en España bajó casi 6 puntos del PIB y en la UE –de media- cayó menos de un punto. En ningún país, incluida Grecia, se dio una caída tan grande en la recaudación. En otras palabras, si la recaudación en España hubiera caído igual que en el conjunto de la UE no hubiera habido “recortes” tan drásticos ni primas de riesgo amenazadoras.
España (2012) sigue recaudando –respecto al PIB- menos (un 25% menos) que lo que se recauda, de promedio, en los países de la UE, incluso Grecia y Portugal recaudan un 10% más que España.
¿Eso significa que hay que subir los impuestos? Para quienes los pagan desde luego que no, pero es que hay demasiada gente en España que no paga lo que debería pagar, usando de la evasión, la exención o utilizando una ingeniería fiscal propiciada por una legislación profusa, difusa y confusa.
Las rentas de trabajo (las que se ingresan a través de una nómina) no se escapan al IRPF, pero el porcentaje de las rentas del capital mobiliario e inmobiliario que cotizan por IRPF tan solo son, respectivamente, el 39% y el 45%. Por otra parte, las rentas sujetas al régimen de estimación directa y las que tributan en régimen de estimación objetiva lo hacen tan solo un 53% y un 55%, respectivamente.
Evasión, exención y confusión (legal): he ahí las tres plagas fiscales que España debe erradicar si es que se quiere salir con dignidad del agujero. Tres monstruos que los sucesivos gobiernos han dejado crecer desde hace años  con gran irresponsabilidad política.

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Preferentes

Joaquí­n Leguina Herrán
17/3/2014, 09:08

 

E-mail enviado por Matías Amat a Miguel Blesa el 21-V-2009: “La CNMV acaba de aprobar la emisión de preferentes de Caja Madrid. Todo irá bien” y Blesa le contestó: “Dios te oiga, me dan miedo los excesos de celo de la red de oficinas”… y así fue, pues los comerciales de la Caja, que fueron altamente incentivados por la dirección de la Caja, colocaron entre sus clientes 1.300 millones de euros en un solo día. Era mucho más (el 50% más) de lo que estaba previsto colocar en el primer mes.

En un e-mail del 26 de mayo de 2009 Blesa le dice a Matías Amat:  “Y eso que habíamos engañado a los clientes”. Pero hay más, ya que después de ser declarada esta emisión por Moody’s  como bono basura  se amplió a 3.000 millones de euros, que se colocó en su integridad. Pocos días antes, Blesa le había dicho a su asesor de inversiones que, de momento, no invirtiera en las preferentes de la entidad que él dirigía. Ante el éxito obtenido, al fin, se decidió a invertir 150.000 euros de su acrecida fortuna personal en aquel producto financiero, en todo caso una cifra muy inferior a la que en aquellos días Blesa invirtió en bonos del BBVA.

Queda una duda que los jueces deberían despejar: ¿a Blesa le terminaron estafando esos 150.000 euros o los recuperó íntegramente? Conviene saber a este respecto que la Caja puso a disposición de sus mejores clientes un “inexistente” mercado secundario para sus preferentes.

Mucho tiempo después, en 2012, la CNMV, en un informe confidencial, reconocería que la venta de preferentes de Caja Madrid supuso un “incumplimiento generalizado, sistemático, masivo y deliberado de la ley”. Es decir, una estafa.

En los períodos anteriores y posteriores a esta exitosa colocación de preferentes  existen correos recibidos por Blesa y enviados por algunos de sus subordinados que dejan  claro que el equipo directivo de Caja Madrid era perfectamente consciente de la estafa que estaban montando.

Por cierto, hay que recordar  que fue el gobierno del Partido Popular quien en el año 2003 aprobó la Disposición Adicional Tercera de la Ley 19/2003 del 4 de Julio de ese año, lo cual facilitó a las cajas y bancos colocar entre sus clientes estos complicados productos financieros con el equívoco nombre de “participaciones preferentes”. Por lo tanto, la responsabilidad de la legalidad de tales productos la tiene el Partido Popular. Tiempos en los cuales el actual Ministro de Economía, Luis de Guindos, era Secretario de Estado de Economía.

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Historia de un despropósito, 7ª edición (27 de marzo)

Joaquí­n Leguina Herrán
20/2/2014, 11:17

3ª edición

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