No pueden quitarme mis derechos sin contar conmigo

“La Historia no termina en el futuro,
sino en el presente”
Collingwood

Se oyen variadas (y confusas) voces que hablan sin parar de “reformas constitucionales”. Los hay que quieren arreglar con ello el contencioso catalán, buscando un nuevo “encaje” (¡vaya “palabro”!) de Cataluña en España, pero quizá lo único que buscan es una tregua (previa a la rendición) con los nacionalistas. Otros, los destroyers, quieren tomar cumplida venganza contra la Transición, hacedora de lo que ellos motejan despectivamente como “régimen del 78”. Los hay más “modestos”, que pretenden colocar en la Constitución nuevos derechos civiles. Y los más moderados sólo desean “retocar” algunos artículos para adecuarla a los nuevos tiempos: la sucesión real de varones y mujeres en pie de igualdad o la clarificación definitiva del malparido Título VIII.
En cualquier caso, conviene recordar que la Constitución del 78 fue –y es- la primera y única Constitución democrática española aprobada por un amplio consenso en las Cortes y en las urnas. Como ha escrito el profesor Benigno Pendás, “los españoles conseguimos saldar durante la Transición una vieja deuda con la libertad política”. Y la reconciliación nacional –añado yo-.
“España -añade Pendás-, pasó a ser arquetipo del cambio de la dictadura a la democracia. Esta sociedad supo ser generosa y valiente. Nos quedan un orgullo legítimo y una lección, sin embargo, mal aprendida”.
Mas, sea como sea, ningún “reformista” constitucional alude jamás al artículo 168 de esa Constitución. Por eso conviene recogerlo aquí:
1.    Cuando se propusiere la revisión total de la Constitución o una parcial que afecte al Título preliminar, al Capítulo segundo, Sección primera del Título I, o al Título II, se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara y a la disolución inmediata de las Cortes.
2.    Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras.
3.    Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación.
Un proceso, como se ve, difícil de articular.
Con más precisión: al Título preliminar corresponden, por ejemplo, los siguientes preceptos:
“La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado” y “La forma política del estado español es la Monarquía parlamentaria”. También: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”.
Conviene recordar que en ese mismo Título Preliminar se lee: “El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla”. Y, finalmente, “La capital del Estado es la villa de Madrid”.
Por no citar el “temible” Artículo 8: “Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”.
Por otra parte, en el Capítulo 2, Sección 1 del Título primero están los derechos y las libertades de los españoles y en el Título II el ordenamiento de la Corona.
Aquellos que pretenden poner la Constitución patas arriba, entre otros, los separatistas, deben entender que si se quieren tocar los preceptos que se han citado aquí deberán atenerse al complicado proceso que señala el nunca citado por ellos artículo 168. Todo lo demás consiste o bien hacerse trampas en el solitario o en saltarse “a la torera” la Constitución, cosa que  ya hicieron Miguel Primo de Rivera en 1923. Lluis Companys en 1934 y Francisco Franco en 1936, con los “brillantes” resultados que aquellos “pronunciamientos” trajeron consigo.
En otras palabras, si se quiere tocar la parte donde se define el Estado y están escritos mis derechos, el “reformador” tendrá que contar con mi voto en referéndum y le advierto que yo no estoy dispuesto a ceder mis derechos sin defenderlos con uñas y dientes.
Por eso, como ha escrito el ya citado Benigno Pendás, “es tiempo de plantear alternativas sensatas, pero conviene esperar al momento apropiado para mover las piezas sin caer en riesgos inútiles”.

Historia y mentira

En Cataluña, convenientemente lubricadas con el dinero de la Generalidad, existen múltiples instituciones dedicadas a dar brillo a las aspiraciones separatistas. Una de ellas se llama Institut Nova Historia y en días pasados realizó un simposio en Arenys de Munt. Dos de los brillantes “historiadores” allí reunidos se llaman Jordi Bilbeny, quien sostiene que el Lazarillo no era castellano sino de la Marina Alta, y Víctor Cucurull, quien también es uno de los jefecillos de la ANC, la organización encargada de montar las manifestaciones del 11 de septiembre.
El simposio no tuvo desperdicio y así lo recogió Cristian Segura en una notable crónica del evento. Otro “historiador”, Codinas, y el citado Bilbeny sostuvieron allí que Leonardo da Vinci era catalán, y la Mona Lisa, en realidad, era Isabel de Aragon. También las montañas que aparecen en los cuadros de Da Vinci son, según ellos, las de Montserrat.
Manuel Cuyás (biógrafo de Jordi Pujol) dijo que Cristóbal Colón era catalán y también lo era Cervantes (Miquel Sirvent). Francesc Jutglar, mediante unos cálculos estadísticos, “demostró” que también eran catalanes quienes descubrieron América. Por otra parte, Lluis M. Mandado dejó claro que el Quijote había sido escrito en catalán y luego traducido, primero al inglés y luego al español.
Ese genio llamado Víctor Cucurull volvió a repetir allí sus conocidas teorías según las cuales también Américo Vespucio, Santa Teresa de Ávila, San Ignacio de Loyola, Hernán Cortés y Bartolomé de las Casas eran catalanes. Además, Carlos V no se retiró a Yuste, qué va. “¿Cómo se le puede ocurrir al amo del mundo irse a un rincón perdido a joderse de asco? En realidad, Carlos V se retiró al monasterio jerónimo de la Murtra (Badalona)”.
Pero lo malo no es que estos orates se reúnan –con los gastos pagados por la Generalidad- para contarse sus disparates. Lo malo es que la ideología nacionalista ha invadido la historiografía catalana, destruyendo una de las mejores escuelas de historiadores.

Granítica proeza

 

Aprovechando que los niños se han ido a la cama pido la venia a los amables lectores para entrar en terrenos más alegres que las calamitosas noticias diarias.
Tengo un amigo, segoviano de origen, a quien la muerte de su tío, Gabriel Villar de Montalbán, ha llenado de dolor y de inquietud. Esta última tiene causa en el viejo apelativo familiar con el que se conoce desde larga data a los Villar de Montalbán: los “Mingaseda”.
Según viejos cronicones castellanos, este linaje se denomina así desde 1457, año en el cual el avispado juglar Buenaventura Galíndez compuso un romance dedicado a esta familia. Versos que glosaban las virtudes del clan, pues los varones tenían el pene (la “minga”, decía el romance) de oro, mientras las damas eran propietarias de unas partes pudendas de tan suave textura que el vate calificó como “coños de seda”.
“Mingaseda” es, por tanto, una denominación igualitaria (oro y seda) demostrándose así en verdad que en el siglo XV se ejercía el “tanto monta, monta tanto Isabel como Fernando”. Aseveración que ni la más radical y picajosa feminista actual calificaría de machista.
Poco antes de fallecer don Gabriel, su amigo el poeta Pedro Atienza le dedicó el siguiente Soneto blasonado al penúltimo de los “Mingaseda”:

Dolmen viril, granítica proeza
dulce y caro profanador gentil
que ni a una dama de entre mil
quiso dejar de darle su grandeza.

Eres bandera y mástil de una saga
que de sus miembros han hecho leyenda.
Eres latir sanguíneo de calenda
y futuro nupcial que no se apaga.

Más que un cipote eres un blasón
de la alta estirpe de “Los Mingaseda”.
Un perfecto principio y colofón

de lo que al marcharse siempre queda.
Más que una polla, eres un pollón.
La gente se pregunta ¿quién te hereda?

Y ahí, en el último verso, está la clave de las inquietudes de mi amigo,  el heredero de D. Gabriel, a quien para su sorpresa le ha dejado en el testamento un mandato según el cual debe cambiar su apellido paterno por el de “Mingaseda” para “dar continuidad pública a las mejores virtudes de nuestra familia”.

Pedro Atienza leyendo su libro Bahía de las Negras

Nota de prensa

Los 10 mitos del nacionalismo catalán por D. Joaquín LeguinaTemas de Hoy publica la nueva entrega ensayística de Joaquín Leguina:

Los 10 mitos del nacionalismo catalán, un libro valiente que desmonta las fabulaciones soberanistas que durante años han pretendido ser soporte de un nacionalismo a menudo excluyente. En vísperas de unas elecciones autonómicas, que en Cataluña tendrán más relevancia que nunca, Joaquín Leguina, un político de experiencia contrastada, acostumbrado a ser una voz crítica incluso dentro de su partido, reflexiona acerca de errores y mitos unánimemente aceptados que, a lo largo del tiempo, han falseado la realidad.

¿Existe un fundamento histórico que avale la reivindicación del estado catalán?
¿Cuál ha sido el verdadero papel de la lengua catalana a lo largo de los siglos?
¿Cabe reconocer una base real al supuesto enfrentamiento secular entre catalanes y castellanos?
¿Ha sido siempre la señera el símbolo de todos los que se identifican con el catalanismo o tan solo un elemento del que se apropió el sector más conservador de la sociedad catalana?

En palabras del propio Leguina: El libro pretende explicar cómo hemos llegado al desafío actual. Cuáles han sido los hechos y cuáles las mentiras que han conducido al callejón sin salida en el que el nacionalismo ha colocado a la sociedad catalana y a las instituciones catalanas y españolas. En concreto, los argumentos de los nacionalistas catalanes se pueden comparar a las dos caras de una sola moneda:

  1. Se afirma que la existencia de la “nación catalana” es previa al orden constitucional.
  2. Esa “nación” es permanentemente maltratada por ese orden constitucional.

Ambos argumentos son falsos y este libro trata de desmontarlos, junto a las falacias y los mitos históricos con los que se ha ido construyendo esa falsa conciencia sobre la que ha nacido y crecido el nacionalismo, comenzando por sus diez viejos y nuevos mitos:

  1. El compromiso de Caspe
  2. Los segadores
  3. 1714 y el Decreto de Nueva Planta
  4. La Guerra Civil (1936-1939) contra Cataluña
  5. Los países catalanes
  6. La lengua propia
  7. España nos roba
  8. El derecho a decidir
  9. Un nuevo Estado en Europa
  10. El Paraíso: «La independencia»

Dossier de prensa:
http://static0.planetadelibros.com/libros_contenido_extra/29/28917_1_DossierdePrensaLOS10MITOSDELNACIONALISMOCATALAN.pdf

Ficha del libro:
http://www.planetadelibros.com/los-10-mitos-del-nacionalismo-catalan-libro-168371.html

Que dice la prensa escrita

Entrevistas en televisión

Medios Digitales

Veintiuna perlas encontradas en el programa de Podemos

  1. Reducción de la jornada laboral a 35 horas semanales y de la edad de
    jubilación a 60 años, como mecanismos para redistribuir equitativamente el trabajo y la riqueza.
  2. Derogación de la última reforma de las pensiones y prohibición de la privatización o recortes del sistema público de pensiones.
  3. Auditoría ciudadana de la deuda pública y privada para delimitar qué partes de éstas pueden ser consideradas ilegítimas para tomar medidas contra los responsables y declarar su impago.
  4. Prohibición de los instrumentos financieros propicios a la especulación financiera, como los fondos buitres.
  5. Recuperación del control público en los sectores estratégicos de la economía: telecomunicaciones, energía, alimentación, transporte, sanitario, farmacéutico y educativo, mediante la adquisición pública de una parte de los mismos, que garantice una participación mayoritaria pública en sus consejos de administración.
  6. Se entenderá por tanto que toda privatización debe hacerse mediante referéndum, ya que supone la venta de activos colectivos propiedad de la ciudadanía.
  7. Derogación del secreto bancario y establecimiento de una norma vinculante para todas las entidades financieras establecidas en Europa que obligue a facilitar a las administraciones públicas toda la información respecto de sus clientes.
  8. Derecho a una renta básica para todos y cada uno de los ciudadanos por el mero hecho de serlo y, como mínimo, del valor correspondiente al umbral de la pobreza.
  9. Adopción de medidas y mecanismos de participación directa de todas las personas en la toma de decisiones sobre los asuntos comunes.
  10. Ampliación y extensión de la figura del referéndum vinculante, también para todas las decisiones sobre la forma de Estado y las relaciones a mantener entre los distintos pueblos si solicitaran el derecho de autodeterminación.
  11. Separación por ley de la propiedad de los grupos financieros y comunicativos, garantizando así la independencia de todos los medios de información de los diferentes gobiernos y grandes grupos empresariales.
  12. Garantía de hacer efectivo el derecho de todas las personas, ya sea a nivel individual o colectivo, a participar en el gobierno de su país y hacer real el acceso universal a la representación política.
  13. Prohibición explícita del copago sanitario y farmacéutico.
  14. Eliminación de cualquier subvención y ayuda a la enseñanza privada, incluida la modalidad de concertada.
  15. Consideración del suministro de luz, agua y calefacción como un derecho básico inalienable, que debe ser garantizado por parte de empresas públicas.
  16. Prohibición de los CIES. Anulación de los programas contra la inmigración FRONTEX y EUROSUR. Fin de la llamada “Directiva de la vergüenza”. Eliminación de las vallas fronterizas anti-persona y del SIVE. Fin de la política de externalización de fronteras. Fin a los vuelos o barcos de deportación de inmigrantes.
  17. Derecho a tener derechos. Reconocimiento del derecho de los y las emigrantes a votar donde viven, cotizan y trabajan.
  18. Política de apoyo a la autodeterminación del Sáhara Occidental. Reconocimiento del Estado Palestino y exigencia de la devolución íntegra de los territorios ocupados por Israel.
  19. Derogación del Tratado de Lisboa del mismo modo que todos aquellos que han construido la Europa neoliberal y antidemocrática; apertura de un proceso que camine hacia una refundación de las instituciones de la UE a través de una asamblea constituyente.
  20. El nuevo ordenamiento jurídico ha de contemplar los referéndums vinculantes y las Iniciativas legislativas populares como pieza clave de participación democrática.
  21. Reconocimiento del derecho de los distintos pueblos de Europa a constituirse como tales y decidir democráticamente su futuro.