Las mismas mentiras, Sr. Leguina, que una mala película versionada de una magnífica obra literaria.
No hubiera querido tener que remitir tan lejos, pero ya Platón distinguió entre las formas puras y las meras copias.
Eso son las malas novelas históricas, meros fantástasmas de lo sucedido, sin base científica,sin trabajo cotejado de investigación y fuentes y un mínimo de documentación.
Mejor, inventar, mucho mejor, pero sin colgar la etiqueta de “histórica”.
Saludos.
novela historica? pues si. piedra o fuente literaria contemporanea al momento de la novela, la encontramos a cada paso,lo dilficil es saber escribir la obra .
Sería mucho mejor que nos dedicáramos a estudiar historia y que dejemos a los novelistas escribir sobre lo que les de la gana.
Esos libros pseudohistóricos, llenos de mentiras y datos falsos van a conseguir que los lectores al final no confundan la realidad sobre la ficción.
Si Zola, Cervantes, Galdós, entre otros miles de escritores levantaran la cabeza se les obligaría a escribir sobre temas pretéritos a sus tiempos con el fin de vender.
La novela, a lo largo de los tiempos, ha servido como notario de ese momento social, económico y cultural.
Dejémonos de vírgenes, confabulaciones esotéricas, de contubernios judeo-masónicos y busquemos solo, buena literatura.
Saludos
¿Puedo discrepar? pues discrepo, parapetada en la vieja admiración que le profeso. ¿Por qué es mentira una novela histórica y no va a serlo una novela naturalista, o una gótica? Todas son “mentira”. Todas narran una ficción, con el objetivo de causar una emoción estética. Un historiador maneja hechos, datos y personas reales, los ordena y valora. Un novelista puede enfrentarse a un personaje histórico y permitirse la licencia poética de hacerlo reflexionar, de hacerlo pasar de la épica a la lírica, de inventarle fantasmas sexuales o terrores nocturnos. ¿Que no añade luz sobre el personaje? Ni lo pretende. Lo usa para fantasear sobre él y añadir luz sobre nosotros mismos… si tiene talento. Puede también implantar un personaje ficticio en el corazón de una coyuntura histórica, a modo de embajador o de espía de nuestra época, para “filtrarnos” las razones oscuras y también las grandezas y heroísmos… ¿no le parece un juego divertido? ¿Por qué utilizar a Marco Antonio para poner en sus labios una magistral pieza de oratoria es menos legítimo que apoyarse en la Odisea, o en la Biblia, para montar el armazón de grandes novelas? Estoy segura de que usted escribiría una estupenda novela histórica si se dejara convencer por una de esas editoriales. Lo que cuenta es la inteligencia y el instinto…
El problema está cuando con una novela “histórica” se intenta dar visos de realidad. Quizás, lo honrado por parte de esos escritores sería que avisasen de que es una recreación libre sobre la historia.
Yo puedo utilizar a Cleopatra para una novela o a San Pablo pero nunca dejaré que la realidad o la ficción se confundan.
n lo que doy calurasamente la razón a J.L.es en que la mayor parte de las novelas históricas son malas (como pasa en otros muchos g´eneros, por otra parte), sobre todo si aceptamos como novelas históricas estos códigos de vinci y sus secuelas, que empiezan por no ser novelas, porque no producen ningún placer estético, ni tienen valor literario.
Y seguro que cuando te han pedido una novela histórica, te han dado los ingredientes que deben tener (todos juntos):
- Secretos vaticanos.
- Masones.
- Asesinatos rituales.
- Descendencias divinas.
- Revelaciones sobre María Magdalena.
- Templarios reloaded.
- Científicos locos.
Qué aburrimiento. Voy a tener que desempolvar a Unamuno
Ahora casi todos los escritores hacen una novela histórica, pero muy pocos manejan archivos de primera mano y son capaces de describir con rigor el contexto, salvo raras excepciones como es el caso de Juan Eslava y algún otro escritor capacitado y enamorado de la Historia.
Efectivamente creo que las novelas históricas no son mentira. En realidad, todas las novelas lo son, incluso aquellas obras que se llaman autobiografías, que también tienen buenas dosis de fantasía o de memoria “alterada” con algún fin concreto o por descuido. Nada en la literatura es verdad, ahí precisamente radica su belleza.
Sin embargo, el problema de la novela histórica actual, me temo, tiene que ver no con la idea de novela histórica, sino con la de novela “historiada”. Es decir, hacer transcurrir una acción en un pasado lejanísimo (por lo general), para cuyo conocimiento el autor se ha tenido que documentar rápidamente… y ¡zas! Con un poco de imaginación salen esas novelas llenas de incorrecciones historiográficas, o sea, malas novelas históricas, que, entiendo, son las que critica don Joaquín Leguina.
Dicho esto, creo que los culpables de esa proliferación de novela-de-metro, que ilustra vagamente sobre el pasado a quien no tiene ni idea de historia, no son los escritores, sino las editoriales y los lectores, que no siempre son tan sabios a la hora de elegir(permítanme autor y lectores este arranque de antipático sabihondo). En verdad, es todo un género popular; un tipo de novelística de segunda en la que el propio Antonio Gala no es ni mucho menos un novato (algún bodrio histórico ya ha abarrotado los estantes de las librerías…).
Por lo demás, honra a Leguina el hecho de no querer hacer una novela histórica de segunda. Si lo hace, estoy seguro que lo será de primera. Pero en cualquier caso, lo más importante para un escritor, pienso, es la libertad de poder elegir la novela que él quisiera escribir, sin más. Así comienza la literatura: por encargo, te pueden pintar el piso, arreglar la lavadora o prepararte alguien un menú oriental… pero no una novela.
Gracias, señor Leguina por no haber aceptado el encargo. Un fortísimo abrazo.
Las mismas mentiras, Sr. Leguina, que una mala película versionada de una magnífica obra literaria.
No hubiera querido tener que remitir tan lejos, pero ya Platón distinguió entre las formas puras y las meras copias.
Eso son las malas novelas históricas, meros fantástasmas de lo sucedido, sin base científica,sin trabajo cotejado de investigación y fuentes y un mínimo de documentación.
Mejor, inventar, mucho mejor, pero sin colgar la etiqueta de “histórica”.
Saludos.
Comentario de Butterfly
28/3/2007, 15:16
novela historica? pues si. piedra o fuente literaria contemporanea al momento de la novela, la encontramos a cada paso,lo dilficil es saber escribir la obra .
Comentario de mariana bou
28/3/2007, 21:00
Sería mucho mejor que nos dedicáramos a estudiar historia y que dejemos a los novelistas escribir sobre lo que les de la gana.
Esos libros pseudohistóricos, llenos de mentiras y datos falsos van a conseguir que los lectores al final no confundan la realidad sobre la ficción.
Si Zola, Cervantes, Galdós, entre otros miles de escritores levantaran la cabeza se les obligaría a escribir sobre temas pretéritos a sus tiempos con el fin de vender.
La novela, a lo largo de los tiempos, ha servido como notario de ese momento social, económico y cultural.
Dejémonos de vírgenes, confabulaciones esotéricas, de contubernios judeo-masónicos y busquemos solo, buena literatura.
Saludos
Comentario de IBIZA
29/3/2007, 10:38
¿Puedo discrepar? pues discrepo, parapetada en la vieja admiración que le profeso. ¿Por qué es mentira una novela histórica y no va a serlo una novela naturalista, o una gótica? Todas son “mentira”. Todas narran una ficción, con el objetivo de causar una emoción estética. Un historiador maneja hechos, datos y personas reales, los ordena y valora. Un novelista puede enfrentarse a un personaje histórico y permitirse la licencia poética de hacerlo reflexionar, de hacerlo pasar de la épica a la lírica, de inventarle fantasmas sexuales o terrores nocturnos. ¿Que no añade luz sobre el personaje? Ni lo pretende. Lo usa para fantasear sobre él y añadir luz sobre nosotros mismos… si tiene talento. Puede también implantar un personaje ficticio en el corazón de una coyuntura histórica, a modo de embajador o de espía de nuestra época, para “filtrarnos” las razones oscuras y también las grandezas y heroísmos… ¿no le parece un juego divertido? ¿Por qué utilizar a Marco Antonio para poner en sus labios una magistral pieza de oratoria es menos legítimo que apoyarse en la Odisea, o en la Biblia, para montar el armazón de grandes novelas? Estoy segura de que usted escribiría una estupenda novela histórica si se dejara convencer por una de esas editoriales. Lo que cuenta es la inteligencia y el instinto…
Comentario de María
29/3/2007, 19:10
El problema está cuando con una novela “histórica” se intenta dar visos de realidad. Quizás, lo honrado por parte de esos escritores sería que avisasen de que es una recreación libre sobre la historia.
Yo puedo utilizar a Cleopatra para una novela o a San Pablo pero nunca dejaré que la realidad o la ficción se confundan.
Comentario de IBIZA
30/3/2007, 11:39
n lo que doy calurasamente la razón a J.L.es en que la mayor parte de las novelas históricas son malas (como pasa en otros muchos g´eneros, por otra parte), sobre todo si aceptamos como novelas históricas estos códigos de vinci y sus secuelas, que empiezan por no ser novelas, porque no producen ningún placer estético, ni tienen valor literario.
Comentario de María
30/3/2007, 12:36
Y seguro que cuando te han pedido una novela histórica, te han dado los ingredientes que deben tener (todos juntos):
- Secretos vaticanos.
- Masones.
- Asesinatos rituales.
- Descendencias divinas.
- Revelaciones sobre María Magdalena.
- Templarios reloaded.
- Científicos locos.
Qué aburrimiento. Voy a tener que desempolvar a Unamuno
Comentario de José-Luis Prieto
30/3/2007, 19:13
Ahora casi todos los escritores hacen una novela histórica, pero muy pocos manejan archivos de primera mano y son capaces de describir con rigor el contexto, salvo raras excepciones como es el caso de Juan Eslava y algún otro escritor capacitado y enamorado de la Historia.
Comentario de oliva
2/4/2007, 09:30
Efectivamente creo que las novelas históricas no son mentira. En realidad, todas las novelas lo son, incluso aquellas obras que se llaman autobiografías, que también tienen buenas dosis de fantasía o de memoria “alterada” con algún fin concreto o por descuido. Nada en la literatura es verdad, ahí precisamente radica su belleza.
Sin embargo, el problema de la novela histórica actual, me temo, tiene que ver no con la idea de novela histórica, sino con la de novela “historiada”. Es decir, hacer transcurrir una acción en un pasado lejanísimo (por lo general), para cuyo conocimiento el autor se ha tenido que documentar rápidamente… y ¡zas! Con un poco de imaginación salen esas novelas llenas de incorrecciones historiográficas, o sea, malas novelas históricas, que, entiendo, son las que critica don Joaquín Leguina.
Dicho esto, creo que los culpables de esa proliferación de novela-de-metro, que ilustra vagamente sobre el pasado a quien no tiene ni idea de historia, no son los escritores, sino las editoriales y los lectores, que no siempre son tan sabios a la hora de elegir(permítanme autor y lectores este arranque de antipático sabihondo). En verdad, es todo un género popular; un tipo de novelística de segunda en la que el propio Antonio Gala no es ni mucho menos un novato (algún bodrio histórico ya ha abarrotado los estantes de las librerías…).
Por lo demás, honra a Leguina el hecho de no querer hacer una novela histórica de segunda. Si lo hace, estoy seguro que lo será de primera. Pero en cualquier caso, lo más importante para un escritor, pienso, es la libertad de poder elegir la novela que él quisiera escribir, sin más. Así comienza la literatura: por encargo, te pueden pintar el piso, arreglar la lavadora o prepararte alguien un menú oriental… pero no una novela.
Gracias, señor Leguina por no haber aceptado el encargo. Un fortísimo abrazo.
Comentario de luis quiñones
3/4/2007, 13:20