Archivo por meses: febrero 2011

EL PERRO LOCO

RUINAS DE CIRENE.WIKIMEDIA
El 21 de diciembre de 1988, un Boeing 747 de la Pan Am cayó sobre la localidad escocesa de Lockerbie. En el accidente murieron las 270 personas, todos los ocupantes del avión más 11 aplastadas en tierra por los restos del aparato. Una bomba introducida a bordo por agentes libios a las órdenes del coronel Gadafi fue la responsable de la catástrofe.
Un crimen que Gadafi nunca pagará como merece, aunque uno de sus secuaces, Abdel Baset al Megrahil, fue entregado por el sátrapa libio y, tras ser juzgado en Holanda, fue condenado a 27 años de cárcel que no cumplió, pues en agosto de 2009 fue liberado “por razones humanitarias” y, ante el estupor y el enojo de los familiares de las víctimas, regresó a Trípoli, donde fue recibido con aclamaciones por los mismos que ahora disparan contra sus compatriotas.
En octubre de 2002, Gadafi ofreció una compensación de 10 millones de dólares por cada víctima y el 15 de agosto de 2003 aceptó formalmente su responsabilidad en el atentado. A partir de ahí el coronel pasó de ser “el perro loco” (así lo motejaba Ronald Reagan) a ser un “arrepentido y amigo de Occidente”. Hasta tal punto que durante los últimos años se ha paseado por las capitales europeas en loor de los más preclaros gobiernos, recibiendo parabienes y rodeado de “vírgenes mercenarias” que lo acompañan en su famosa jaima.
“Si yo fuera presidente, os tiraría a la cara mi dimisión, pero soy mucho más, soy el líder de la revolución”, ha dicho hace dos días. Para añadir después: “cogeré mi fusil y permaneceré en Libia y si es preciso derramaré hasta la última gota de mi sangre”. Y yo me pregunto: ¿por qué no empieza por el final?
Ante lo que está viéndose, primero en Túnez, luego en Egipto, ahora en Libia y mañana en no se sabe dónde… ¿qué hacen los Gobiernos de Occidente? Hacen literatura. ¿Y las sociedades europeas, tan sensibles a cualquier represión o injusticia? Pues no  mueven un dedo. Al parecer, sólo se ponen a la tarea cuando se trata de protestar contra Gobiernos de los EEUU.

LA POLVAREDA

“Entre la gran polvareda perdimos a don Beltrán”. ¿Y quién es ese señor? Pues esta vez no es el don Beltrán que murió de siete lanzadas en Roncesvalles, sino las cajas de ahorro, que hace un año representaban el 50% del sistema financiero español.
Unas cajas que jugaron en el pasado un papel relevante y positivo en torno al ahorro (procedente de) y al crédito (concedido a) las clases populares. El desarrollo del país y el crecimiento cuantitativo y cualitativo de las capas medias pronto dotaron a las cajas de un protagonismo financiero envidiable… y envidiado por los bancos, que nunca entendieron que unas empresas “sin dueño” funcionaran bien.
La cosa comenzó a complicarse con la “liberalización” (Decreto de 27 de agosto de 1977) que permitió a las cajas otorgar créditos a sectores de alto riesgo que antes les estaban vedados. Además, entró en el juego (como elefante en cacharrería) la politización (Ley de Órganos rectores de 2 de agosto de 1985) y la consiguiente desprofesionalización, a través de dos vías: 1. La dirección de buena parte de las cajas quedó en  manos de personajes cuyo exclusivo mérito era (y es) la confianza de sus jefes de partido (así pasó con Cajamadrid a partir de 1995 con la llegada de Blesa) y 2. La concesión de créditos a impulsos del poder político para financiar desde aeropuertos inviables a medios de comunicación ruinosos, pasando por “promociones” urbanísticas arriesgadas. Una forma de administrar que está en las antípodas de la recomendada por el viejo código de comercio: “comportarse como un buen padre de familia”.
Llegó la crisis y con ella sonó la trompeta (Decreto-ley 11/2010) y el séptimo de caballería (la banca privada) se dispuso a tomar la fortaleza (las cajas y sus clientes). El ariete para derribar las puertas no es otro que el Gobierno, que las ha liquidado por fin de temporada. Una bancarización que pondrá a las cajas en manos ¿de quién?
Si bien se mira, la cosa tiene su lógica (capitalista), pero es difícil entender que sea un gobierno tan progre como éste quien haya hecho esta demolición.