DIÁLOGOS DE BESUGOS

Los publicitarios que, siendo multitud, asesoran a los políticos de los diferentes partidos, aconsejan (u ordenan) a sus pupilos que jamás contesten a las preguntas que les hagan sus adversarios ni entren a discutir cualquier asunto que éstos les propongan. Como es evidente, estos consejos no conducen a un debate, a una discusión o a un diálogo sino a un auténtico diálogo para besugos en el cual cada loco no se sale de su tema y para él el interlocutor ni siquiera existe. No tengo que aclarar que el cariño que estos asesores tienen por la democracia es tan escaso como descriptible: ni buscan la verdad ni la desean.
Dado que para los “nuevos” políticos esos publicitarios disfrazados de asesores son los modernos oráculos de Delfos, a los que hay que seguir como los corderos siguen al pastor (o al perro), se llega a una conclusión: el público no puede sacar nada en limpio de una discusión que no existe, pues los discursos de los contrincantes siguen trayectorias que nunca se tocan. Y a este desastre se une el estúpido procedimiento del “y tú más”, consistente en descalificar al pecador por serlo cuando éste nos reprocha nuestros propios pecados, de los cuales no estamos dispuestos a justificarnos o a disculparnos… y mucho menos a confesarnos.
Veamos, como mera ilustración, la discusión oída hoy mismo en una radio de alcance nacional entre un diputado y ex ministro del PP y una candidata del PSOE a la Alcaldía de un notable municipio.
PP: -Tendrían ustedes que explicar por qué el Gobierno ha roto el Pacto por las libertades y contra el terrorismo.
PSOE : Ustedes lo único que saben hacer es negarle el pan y la sal al Gobierno.
Lo dicho:
-¿Adónde vas?
- Manzanas vendo.
A cuenta de los asesores, creo que viene al pelo el incidente de Manuel Fraga con su asesor de imagen:
http://www.youtube.com/watch?v=cw4Wz2JGE34
Algunas culpas tenéis los que habéis estado tanto tiempo haciendo política desde las instituciones (mandando) . Democracia interna , pedagogía política y ser capaz de servir de referencia .
Don Joaquín .
De todas las maneras , Señor Leguina , “la acción política” por desgracia no todos están preparados para ejercerla . La “política” pone de manifiesto lo bueno y lo mano del ser humano , de una manera bastante evidente. El tiempo pone a cada cual en su sitio aunque no siempre. Es verdad también que habría que distinguir : el tiempo pasado , presente y sus motivaciones . Cambiar la sociedad, derrotar al dictador , luchar por la democracia ..
Los complejos , las ambiciones , las mentiras , los egoísmos y un largo etc..
Evidentemente la pureza en nada existe . Hay que contar con eso , pero el militante de izquierdas uno de los valores que desde mi modesto entender debería tener presente ; es saber qué quiere en el mundo de la política y si hay madurez para ejercerla. Pero claro , todos nos creemos que sí podemos y yo creo que no todos podemos servir a la política. Saber hacer buen uso del poder que nos da la democracia
Saludos.
Joaquín:
No olvides que los actuales medios de comunicación tienen su propio lenguaje. Lo que hacemos los asesores publicitarios es ayudar a nuestros clientes a moverse en un entorno que en absoluto es, como a menudo creen ellos, un foro adecuado para el debate profundo y reflexivo.
De la misma formma que no se puede pasear por el mar, sino que hay que nadar, quien quiera usar los medios como si fueran una tribuna parlamentaria se ahogará. Puede que tal cosa sea de lamentar, no lo dudo, pero es así.
Lo que es realmente de preocupar es que incluso las tribunas parlamentarias se han convertido ultimamente en un trasunto de los propios medios y también en ellas se suelen ver intervenciones superficiales e impostadas, pensadas más para las televisiones que están transmitiendo que para el resto de los parlamentarios, que quedan convertidos así en atrezzo.
La imposibilidad para ponerse acuerdo en nada entre los dos partidos de la oposición es grave. Es también grave la falta de comunicación entre estos partidos (en particular el PP) y el resto de partidos del hemiciclo (con excepción poco notable de IU). Pero el problema se vuelve peor cuando el problema se filtra a la sociedad. Cuando hace mucho que no recuerdo una conversación (un dialogo) con alguien que no pensaba como yo pero que podía argumentarlo de manera seria. Y es que España es una sociedad donde un parte muy importante está bajo la influencia directa de los partidos políticos (desde los medios de comunicación hasta los poderes judiciales, desde las empresas hasta las universidades, desde los colegios profesionales hasta las instituciones u organismos “autónomos”). No obstante echar la culpa de esto a la publicidad es un tanto injusto. Sin ser un entusiasta de estos consultores el hecho es que los problemas que arrastramos vienen de lejos. Saltar a la yugular es rentable. Nadie puede negar es que en España no se vota por alguien sino contra alguien. Sólo así se explica la llegada del PP al poder y la vuelta del PSOE.
Cierto, pero ¿son los asesores los culpables o son los poslíticos?, ¿no será por desgracia que son algunos políticos (no todos por supuesto) los que no tienen “cariño por la democracia”?.
Culpar únicamente a los asesores es matar al mensajero.
Los asesores ponen al alcance de los políticos las herramientas de comunicación que, en si mismas, no son ni éticas ni dejan de serlo, la dimensión ética la da el uso que de ellas se haga.
Un asesor de marketing político tiene la obligación de poner a disposición de su asesorado las herramientas que existen, bien para que las use, bien para que sepa enfrentarse a ellas en caso de que sean usadas por su adversario.
Cargar las culpas del uso que de esas herramientas se hace únicamente en los asesores querría decir que nuestra clase política carece de ideas, de iniciativa y de personalidad…
…
…
Joder, ¿y si eso fuera cierto?.
Ernesto,
El video de Fraga viene efectivamente al caso. Me llama la atención la ingratitud del cliente con su asesor y me vienen una pregunta a la cabeza: ¿Cuántas veces el salario de estos asesores de imagen proviene de las arcas públicas?
Alvaro, mucho me temo que el coste de los asesores de imagen de los políticos se financia, básicamente, con fondos públicos. De una forma directa o indirectamente.
En teoría, indudablemente, es un gasto imputable a los partidos políticos. Pero como estos, a su vez, se financian con cargo a los Presupuestos del Estado, pues volvemos al dinero público.
La otra vía, la de los dineros negros, las recalificaciones, las contratas, etc, de eso mejor ni hablamos.
En esta órbita entraríamos en asuntos astrales o cuasireligiosos. Cosas como el misterio de la Santísima Trinidad o las caras de Belméz de la Moraleda (lástima de tiempos, con su alcalde del millón para el mejor y todo) En fin, ¡ qué tiempos!
Una cosa así, decía, es lo que debió suceder con la financiación de los balbases Tamayo y de la señora rubia adjunta. Si, aquella dama que trabajaba en un hospital y que, como era de natural calladita, no recuerdo su nombre.
Saludos.
¿Por ventura ese comunicante que se llama carlos gorostiza es hermano de analía gadé?
Violeta:
No. Solo tengo un hermano varón, pero me pica la curiosidad. ¿Y eso? Igual es una sutileza que se me escapa pero mi asombro te aseguro que es real.
Lo siento, Carlos, no era una sutileza, sino una pregunta impertinente, por poco explicada. Te ruego que me disculpes. Es que hace unos años, Analía Gadé-la estaba entrevistando- me contó que su apellido es Gorostiza y que tiene un hermano que, ahora puedo afirmarlo, es tu tocayo. Seguramente vive en Argentina, será bastante mayor y deseo que feliz… La clave de que yo lo recuerde estriba en el hecho de que vuestro apellido está muy ligado a Labraza (”El señorío de Labraz”) y a una persona muy querida por mí. Como ves no era una una maniobra orquestal en el blog. Pero aprovecho la oportunidad para manifestar mi total acuerdo con tu opinión. En cualquier caso, no son los políticos quienes pueden criticar a los asesores, sino los civiles de a pie quienes deben exigir a políticos y asesores que se cumpla el principio básico de no mezclar información con propaganda. Porque, no nos engañemos, en el ámbito de la política la publicidad tiene esa denominación tan … castiza.
envié ayer un correo de respuesta a carlos gorostiza, pero se ha debido desviar y debe andar por Argentina, que es, a buen seguro, donde vive el hermano de la actriz, su tocayo. No hay más misterio. Ah, los argumentos de CG son irreprochables. Pero la realidad es que la voracidad de una clase política de traca y de unos avispados gurús de la comunicación nos han dejado un panorama que se resuelve a insultos y gritos… en 59 segundos. La argumentación, el discurso, no caben.
Acabo de toporme con esta reflexión a cerca de los asesores de imagen y los políticos. Quiero añadir un par de preguntas sobre algunas dudas que me corroen: ¿Son también culpables los asesores de que el discurso de, cada vez mayor número de políticos, este totalmente vacío de contenido? ¿son los asesores los que enseñan a otros políticos a hablar como si fueran curas predicando, amonestando, afeando la conducta del rival, sembrando su discurso de falacias y situandose en un plano de superioridad moral? Me quedaría tranquila si la respuesta fuera afirmativa, pero creo que va a ser “no”.
Violeta:
Soy poco original. Mi nombre coincide con el del gran autor teatral argentino pero nada más. Incluso -fíjate si soy previsible- soy vasco y vivo en mi tierra.
A Pilar le diré que, en fin ¿para qué nos vamos a engañar? Algo tenemos que ver con los discursos que ella reprocha como vacuos. Supongo que a base de insistirles en cómo deben comportarse ante los medios, donde deben repetir aquello para lo que han ido no perder 59 segundos hablando de los que les importa a los contrincantes, al final aplican esa misma máxima cuando están, por ejemplo en el parlamento o incluso cuando escriben. (De ahí creo que parte la justa denuncia del autor de este blog).
De todas formas en descargo de algunos profesionales diré también, señor Leguina, que a menudo como dice el refrán castellano: de donde no hay, no se puede sacar.
¿Me puede decir alguien quien realiza los discursos de la Casa Real?. Esos sí que son discursos vacios de contenido, que siempre dicen lo mismo, es decir…, nada.