EDIFICIOS SINGULARES

Lo que se quiere con ellos es llamar la atención, dejar impresa en la ciudad la huella indeleble del político que lo proyecta o inaugura, del arquitecto que lo diseña. Pero eso poco o nada tiene que ver con la ciudad ni con el arte.
El colmo del escaparatismo es el Gugenheim de Bilbao. Un navarro al verlo dijo: “Si así es la lata, ¿cómo serán los espárragos?”
Que los espárragos carezcan de sustancia poco parece importar, pero las latas son carísimas, porque estamos en el reino de la trivialidad y el despilfarro.

4 comentarios para “EDIFICIOS SINGULARES”

  • Eduardo ha escrito (2/3/2007, 12:51 ):

    Estimado Sr. Leguina,

    Ante todo felicitarle por este blog, que dada la exquisita sutileza de sus apreciaciones y el interesante detallismo histórico que presenta, demuestra una vez mas cuán acertados fuimos los madrileños en elegirle primer Presidente de nuestra Comunidad y actualmente Diputado.

    Dicho lo cuál, he de manifestar mi desacuerdo con este artículo, y ello, porque todas las obras arquitectónicas de la historia sobre las cuales ambos expresaríamos nuestro acuerdo en calificarlas como grandes, serían trivialidad y despilfarro si tuviésemos en cuenta el coste de las mismas, convenientemente deflactado por supuesto. Por lo que, en esta materia como en arte en general, sobre gustos no hay nada escrito.

    Eso si, me parece brillante la cita del navarro para trasmitir su opinión

  • Kotinussa ha escrito (3/3/2007, 12:32 ):

    Yo sufrí durante años la terrible experiencia de trabajar en un Museo construido por un arquitecto que en ningún momento pensó que ahí dentro tenía que trabajar gente, y tampoco pensó en para qué iba a utilizarse el edificio. Jamás se dejó aconsejar por los que sabíamos de qué iba aquello. No podía consentir que su genialidad se viera coartada por algo tan prosaico.

    Años después tuve la oportunidad de desquitarme. Durante un curso, un jefazo del Ministerio de Cultura dio una charla poniendo a aquel Museo como ejemplo. Lo dejé hablar, y después tomé la palabra y expliqué, uno por uno, los despropósitos y las mamarrachadas del edificio. Aquel hombre pasó la vergüenza de su vida. Pero no creo que sirviera de mucho. Sé a ciencia cierta que esa historia se ha repetido después muchas veces.

  • Gregorio ha escrito (6/3/2007, 19:42 ):

    Perfecto, joaquin, sencillamente perfecto has dado en el clavo, dentro del sector de los arquitectos con quienes he tenido que colaborar durante muchos años, hay algunos que son mas bien “escultores” a quines las personas estorban ello explica muchas cosas entre otras que tardemos tantos años en adaptar las viviendas a los discapacitados cuando hay reglamentos en otras naciones que ya los consideraban a comienzos del siglo XX.

  • Miss Julie ha escrito (16/3/2007, 23:42 ):

    El día de la inauguración del rehabilitado Teatro de Rojas, de Toledo, (a mediados de los 80, como bien sabe) tuvieron que improvisar una taquilla en el hall con una mesa y una silla porque a los arquitectos se les había olvidado hacerla.
    ¿Para reir o para llorar?

    He descubierto su blog por casualidad, volveré de vez en cuando.

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