La mala sombra

Adelantaron
las lluvias, y el Gobierno,
reunido en Consejo de Ministros,
[…]
se limita a esperar que la tormenta pase
y llegue el día, el día en que, por fin,
las cosas dejen de venir mal dadas.
 Jaime Gil de Biedma

Pero las cosas se resisten a venir bien dadas, por eso conviene recordar mañana, tarde y noche la ley de Murphy: “Si algo puede salir mal, saldrá mal”. Ley que -demasiadas veces- el actual Gobierno, la Comisión Europea y sobre todo la señora Merkel se empeñan en confirmar gracias a su contumacia económica. Y es curioso ver cómo han cambiado las cosas en tan poco tiempo, sobre todo si se tiene en cuenta que el anterior Presidente del Gobierno español creía a pie juntillas que él tenía baraka, es decir, que era un hombre de suerte. Lo cual demuestra que no conocía el teorema central del límite o, quizá, que jamás había jugado a los dados.
Esta ley de Murphy suele expresarse en otras muchas variantes. Veamos con Manolo Portela algunas de ellas:
«Todo cuchillo mellado tendrá el filo suficiente para cortarte un dedo». (1ª regla doméstica de Fausner)
«El seguro te lo cubre todo. Menos lo que te sucede». (Ley de Seguros de Miller)
«Cuando te parezca que las cosas van mejor, es que has pasado algo por alto». (Segundo Corolario de Chisholm).
«Siempre que las cosas parecen fáciles es porque no atendemos todas las instrucciones». (Donald Westlake).
«Si mantienes la calma cuando todos pierden la cabeza, sin duda es que no has captado el problema». (Principio de Emergencio).
«Los problemas ni se crean, ni se destruyen, sólo se transforman». (Ley de la persistencia de los problemas).
«No importa lo que te haya salido mal, siempre hay alguien a tu lado que ya lo sabía…» (Ley de Evans y Bjorn).
No importa el mal fario.  Juguemos a la lotería, a ver si toca, y, desde luego, intentemos pasar un buen fin de semana… si Dios quiere.

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