MÁS QUE UN PATINAZO

La huelga de los trabajadores de la Justicia y el asesinato de la niña Mari Luz, en Huelva, a manos de un delincuente ya condenado que –supuestamente - tenía que estar en la cárcel, han puesto en el orden del día el mal funcionamiento de la Justicia en España o, con más precisión, en el Estado de las Autonomías (EA).
La huelga nació porque los salarios públicos (en el Estado y en las 17 autonomías) carecen –en contra del sentido común y de la Ley- de homogeneidad, lo cual añade pruebas a la hipótesis según la cual los mezzogobiernos españoles del EA no se dirigen hacia un Estado Federal (EF), sino hacia un modelo algo más antiguo: los Reinos de Taifas.
Para explicar el asesinato de la niña se ha buscado, rápidamente, un chivo expiatorio (el juez Rafael Tirado) para que cargue –él solito- con las culpas del desmadre. Pero no va a colar, porque el público sabe, por ejemplo, que no existe un registro único donde figuren las personas sometidas a requisitorias. Un registro que sea utilizable por las autoridades (judiciales o no)… y no existe porque conectar hoy cualquier base de datos, por ejemplo, de la Autonomía Vasca con la de Andalucía o de las dos con el Estado es misión imposible, precisamente porque no caminamos hacia un EF, sino hacia los Taifas. Unos reinos incomunicados entre sí.
El desgobierno institucional es clamoroso. Por ejemplo, los funcionarios judiciales dependen de la Consejería autonómica correspondiente (o del Ministerio de Justicia si no está transferida) y los jueces -que dirigen buena parte de ese trabajo- carecen de competencia disciplinaria o sancionadora sobre sus funcionarios. ¿Cómo quieren que, en estas condiciones, funcione la cosa?
NOTA: Si el asesino de la niña hubiera ingresado en prisión por el delito anterior, ya hubiera estado libre en el momento del asesinato.
Gobierno tras Gobierno la justicia no mejora ni en medios (todavía la justicia funciona como lo hubiera hecho antes de la llegada del teléfono) ni en independencia (el CGPJ esta estrangulado por el poder de los partidos). El hecho de que ningún Gobierno se haya planteado solucionar el atasco judicial es representativo de lo poco que importa y de lo lejos que los partidos están de sus ciudadanos. No obstante sin que en nada ayude no creo que la culpa sea de las autonomías.
Mientras leo este artículo, casualmente escucho en una serie televisiva lo que le dice un matón a un ciudadano: “ahora acabo contigo, me caen cuarenta años y a los diez minutos estoy en la calle por buen comportamiento… ¡Recuerda que estamos en España!”. Es el reflejo de la sociedad que hemos creado, permisiva con los antisociales e irrespirable para los sensibles. Y si entre comunidades la Justicia es desigual y está incomunicada, no digo nada respecto a la Sanidad: diecisiete modelos con sus distintas y distantes infraestructuras. No cuesta nada deducir la consiguiente pérdida de eficacia y el evidente despilafarro. Lo mismo podría aplicarse a la Educación, de modo que los tres pilares básicos se hallan claramente expuestos al patinazo, inseguros en su desigualdad. ¿Traerá orden, sensatez y equilibrio el recién creado Ministerio?
Pues todos conociamos el llamado “documento” de Santillana que iba a poner coto a estas cosas. ¿o era al reves?.
Cosas de zapaterismo pensante.
¡Mas madera….es la igualdad!
Te leo con sumo placer, como siempre, y se me ocurre que que si Zapatero ha creado ese sorprendente Ministerio de Igualdad (?) ha sido para acabar con ese demadre que denuncias y que es el colmo de la incongruencia. Cuando los salarios de todos los funcionarios sean homogéneos, cuando los textos de Historia de todos los españolitos sean homogéneos e intercambiables; cuando todos los prejubilados tengan un coeficiente de reducción homogéneo; cuando los extremeños, o cántabros, puedan opositar, o educar a sus hijos, en español en todas las autonomías; cuando las oportunidades de acceso a la educación sean las mismas, no sólo para hombres y mujeres, faltaría más, sino para ricos y pobres, sino en el mundo rural y en las ciudades; cuando consiga acabar con instituciones como en enchufe, el nepotismo, el clientelismo, creeré que ha sido un acierto crear un ministerio como éste, de nueva planta, en época de…de crisis, recesión… lo que sea.
Creo que realmente es un error confundir progresismo con federalismo o dispersión regional de competencias, y pretender que el centralismo democrático sea algo decimonónico y conservador. Nuestro partido debiera plantearse de una vez el modelo de Estado después de treinta años de Constitución y defender el modelo que permita más solidaridad entre los españoles y también, por qué no, más eficacia para la vida cotidiana.
¡Salud!
He estado ausente algunos días y por eso ahora tengo deberes atrasados para leer lo que me había perdido del Blog. En la primera visita, al menos dejaré constancia de que comparto plenamente el texto precedente que firma Paco Piniella.
Seguiremos leyendo…
Cada vez son más los que dan su opinión negativa sobre las autonomías, sin embargo hay una verdad oficial que aparece implícita en todos los informativos de radio y TV, y que muestra que el mentado Estado es el culmen de la democracia y del progresismo. Creo que va siendo hora de que los críticos de vayan haciendo oir más, para tratar de ir cambiando las cosas, antes de que sea tarde.