PROBLEMAS Y MILAGROS

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Ilustración de Irene Silva

Laffer sacó un bolígrafo del bolsillo y se puso a explicarle –mediante un gráfico sobre una servilleta de papel- a Ronald Reagan (otros dicen que a Dick Cheney) cómo se podían bajar los impuestos y, a la vez, subir las recaudaciones fiscales. Laffer no sabía entonces que estaba inaugurando una nueva era: la de los milagros económicos. Milagros que tienen sólo un inconveniente: duran lo que duran las campañas electorales. Y poco ha importado que Reagan llevara el déficit público hasta unas cotas que nunca antes se habían alcanzado, la milagrería sigue impertérrita, quizá  por eso la servilleta de papel sobre la cual Laffer dibujó su famosa U invertida se guarda como oro en paño en el Booking Institution de Washington.
 En efecto, aquí y acullá, cuando los partidos calientan los motores anunciando sus programas, los milagros lafferianos surgen por doquier y ya sean de izquierda o de derecha, todos prometen lo mismo: subir las prestaciones sociales y bajar los impuestos. Cosas, en principio, incompatibles fuera del mundo de la ficción lafferiana.
 ¿Pero alguien cree en estos milagros? Probablemente no, pero esa incredulidad,que vuelve estéril el debate político, sirve para que los publicitarios, que son los verdaderos dueños de la actuación electoral, lleven el ascua del debate a su sardina, que es la imagen, ésa que, según ellos, vale más que mil palabras. La imagen, sí, y la trivialidad que siempre la acompaña, también.

11 comentarios para “PROBLEMAS Y MILAGROS”

  • Diego Cruz ha escrito (22/1/2008, 15:00 ):

    Yo propondría; no tanto el mitin de rigor, sino, un mitin debate, con todos o la mayoría de los líderes de las fuerzas políticas en la carpa.
    ¡Utopías literarias!…

  • Alvaro Ramos ha escrito (22/1/2008, 19:16 ):

    Sr. Leguina los publicistas tampoco son el diablo de la democracia. En realidad reflejan la madurez de una sociedad. Es cierto que ha habido promesas extraordinarias como en el 82 los 2 millones de puestos de trabajo y el no a la OTAN (que terminaron con mas paro y un si) y en el 98, la creación de una TVE independiente (que dio lugar a la TVE más partidista de la historia). No obstante, reconozca que las promesas electorales no son tan malas. Primero ha habido promesas como la retirada de las tropas de Irak que han sido cumplidas incluso a pesar de que cuando se hicieron pocos temían que tendrían que cumplirla. Segundo, el programa electoral (ese compendio de promesas) es uno de los instrumentos más importantes en democracia. Creo la madurez de las propuestas dependen de la madurez democrática de una sociedad. Su referencia a EE.UU es un tanto injusta. Recuerde que una de las razones por las Bush padre perdió contra Clinton fue por incumplir su promesa de no subir los impuestos.

  • Diego Fernández ha escrito (22/1/2008, 20:17 ):

    Sin ese culto a la ficción serían imposibles de llenar las páginas de los periódicos.
    Saludos,
    Diego

  • Juan ha escrito (22/1/2008, 22:03 ):

    Ya se sabe aquello de que “una mentira dicha mil veces…” y quien fue su autor. Lo citado por usted no es más que un intento más, insostenible desde un punto de vista científico, pero ya sabemos que eso carece de importancia para la reacción ultraconservadora. Lo que si resulta curioso, y usted lo señala, es la terrible frustración que supone que pretendidos y falsos socialistas vengan a decir lo mismo. Por sus hechos, añadamos palabras, los conoceréis.
    Mis respetos Don Joaquín

  • Ignacio ha escrito (23/1/2008, 12:40 ):

    Parece cierto que, hoy por hoy, no se puede afirmar que el nivel de incredulidad a los programas electorales disminuya. Más vale ser comedido y creible

  • Ramón ha escrito (23/1/2008, 17:42 ):

    La falsedad de la curva de Laffer se demuestra con una rapidez y una facilidad notables: si el tipo impositivo es cero, la recaudación es cero.

    Además, los adalides de dicho supuesto teórico parten de una premisa preocupante: si los impuestos son altos, el contribuyente los elude, mientras que si son más bajos los pagará… Lo que no hacen, por supuesto, es proponer un modo efectivo de eliminar el fraude y las transacciones que permiten evadir impuestos.

    Francamente, deberíamos comenzar a pensar en Tobin y dejar a Laffer y su curva en el cajón.

  • Josep Medina ha escrito (24/1/2008, 01:08 ):

    No se prometieron dos millones sino ochocientos mil que, eso si, tampoco fue una promesa que llegara a cumplirse.

  • malabarista ha escrito (24/1/2008, 12:03 ):

    ¿Porqué es posible prometer sin medida, no cumplir lo prometido y volver a presentarse sin el menor rubor? e incluso salir elegido.
    ¿Porqué es posible mentir con descaro y no sufrir ninguna consecuencia por ello?
    ¿para cuando una modificación de este sistema que permita controlar el cumplimiento del programa y de las promesas de los gobernantes?
    Probablemente este país y sus ciudadanos tienen lo que merecen, ¿o no?

  • Josep Medina ha escrito (24/1/2008, 16:30 ):

    Se supone que cuando se hacen promesas dimensionadas, n o siempre el incumplimiento sea producto de la mala fe sino de fallos a la hora de evaluar todas las variantes e imponderables que pudieran surgir luego.

    En todo caso, piensese que el gobierno Gonzalez en 1982 estaba formado por novatos ya que pocos años antes y sin ninguna experiencia previa, todos estaban en la oposición clandestina.

  • J.Omedo ha escrito (24/1/2008, 18:14 ):

    Estoy de acuerdo, se ha sustituido a las Ideas Politicas, para mejorar la socedad, por el Marketing Politico ,para ganar las elecciones. Un saludo J.Olmedo

  • Ernesto Allende Cafrune ha escrito (25/1/2008, 09:05 ):

    Bajar los impuestos y subir las prestaciones sociales.

    Aunque estoy radicalmente en contra de quienes apuestan por este objetivo, debo decir, honestamente que, en mi humilde opinión y en teoría, no son asuntos incompatibles.

    La razón técnica mas frecuente que se aduce es que al generarse mas riqueza, habrán mas contribuyentes, mas cotizantes y esto, en cifras absolutas procurará una mayor recaudación de impuestos, lo que permitirá destinar una parte del incremento a mejores prestaciones sociales y otra a bajar los impuestos.

    Como ya he dicho, discrepo profundamente de esta teoría. Pienso que, aunque no sean cuestiones incompatibles, lo cierto es que esa visión del asunto tiene mas de patraña que de algo serio y viable.

    Respecto a las campañas políticas, los publicitarios y muchos etcéteras mas, es tema para hablar y no terminar.

    Hoy solo me apetece decir que el olor que desprene todo ello, a los ciudadanos decentes cada vez nos resulta mas pestilente e irrespirable.

    Quizas, mas pronto que tarde, habrá que practicar algo de higiene.

    Una especie de fumigación para desinfectar de
    tanto parásito nocivo e inmundo que, desgraciadamente, afecta a nuestra clase política.

    Saludos antitorquemados.

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