¿HUELGA?
Como todos los que sufrimos en Chile las consecuencias totalitarias de un interminable paro de camioneros, yo también detesto los excesos de las “huelgas” de transportistas, que, desde luego, no son huelgas, término éste que el diccionario reserva al paro provocado por los asalariados.
Este actual es un lock out (paro patronal), pero es algo más. Saltándose las leyes y las más elementales normas de convivencia, estos señores se han aprovechado de la morosidad y de la tolerancia de las autoridades para dedicarse a practicar todo tipo de violentas tropelías, ocupando ilegalmente la vía pública y haciendo rehenes de sus reivindicaciones a todos los ciudadanos. Una actitud lesiva e inaceptable que, desgraciadamente, se repite con descaro.
De hecho, hace ya mucho tiempo que las huelgas clásicas (parar el trabajo para obtener mejoras laborales) ha desaparecido de la empresa privada y se ha refugiado en los servicios públicos (huelgas de sanitarios, de educadores, de transportistas… hasta de parquimetreros), con lo cual el golpeado no es el patrón, sino el peatón, es decir, el ciudadano a quien se priva del servicio, obligándole a soportar dificultades sin cuento en beneficio de unas reivindicaciones económicas que también pagará él, el peatón.
En fin, una perversión contra la cual nadie se atreve a meter mano. ¿Y cómo meterle mano? Mediante una ley de huelga consensuada con los sindicatos y la patronal que acabe de una vez con los ataques de los francotiradores. Ya se intentó en el pasado y se consiguió un acuerdo básico, pero alguien, en el último minuto, lo echó para atrás y lo hizo por motivos inconfesables, como fue decir que la ley daría más fuerza a los grandes sindicatos… pero se olvidó de que es con los grandes sindicatos con quienes sí se puede negociar.
Estoy de acuerdo. La ley de huelga es un mandato constitucional cuyo incumplimiento clama al cielo. Le escribo desde Bruselas donde hoy (17/6) nos preparamos para una huelga salvaje que prevén paralizará la ciudad mañana. Otra vez se confunde el derecho a la huelga con el derecho a parar una industria (o una ciudad o un país). Los motivos de la huelga sin dejar de ser legítimos me parecen como poco discutibles. En estos últimos días he oído toda clase de razones, desde el precio de los carburantes (algo que afecta a prácticamente a todos los consumidores y sobre lo que el Gobierno no puede hacer mucho) hasta el exceso de competencia en la industria del transporte (algo que beneficia al consumidor). Sea cual sea el motivo, nada justifica parar un país y en lo que respecta a un gobierno nada justifica el no impedirlo.
Los camioneros franceses han pospuesto la hora de comienzo de sus maniobras de ralentización, para no afectar a los estudiantes que se examinaban de su selectividad… Estoy tan de acuerdo con lo que dices, que voy a dar un pasito más allá: no entiendo por qué en este pulso (y da la imprersión de que todos los pulsos los va a tener que resolver Rubalcaba) nadie ha evocado la siniestra catadura de la patronal del transporte y su larga sombra en la matanza de Atocha.
Me pregunto que deposita en el termino negociar, ya que si entendemos algo que conduzca a algun tipo de “quid pro quo”, los sindicatos estarán encantados, ya que el negocio que se deriva de negociar seguirá viento en popa.
Hoy esos sindicatos mayoritarios, sencillamente no estan al servicio de los trabajadores. Por cierto, ¿un camionero autonomo es para ti un patrono al igual que Alierta o Rivero o Botin? ¿a cuantos trabajadores afecta ese “cierre patronal”?
Y lo de las sesenta y cinco horas “europeas”…pues otra necesidad del mercado ¿no?.
Y el tarifazo del Sebaostiar, lo normal, y los salarios de los funcionarios, pues tambien estupendo.
No me explico que hacen, o mejor, que no hacen algunos socialistas en este Psoe de Zp.
O quizas si que me lo explico.
www.regeneracionsocialista.blogspot.com
Me parece estupendo que se regule la huelga con la ley oportuna. Una sugerencia si que tengo y es que se establezca una clausula para que los que no hacen la huelga no se beneficien de los logros obtenidos.
me parece que no te acuerdas bien de quien echó atrás la ley de huelga. Me parece que fue más bien por presión de los “grandes sindicatos” que no querían ni oir hablar de ella y te lo digo con conocimiento de causa porque cuando yo estaba con Almunia manejamos dos o tres textos. Ninguno convencía. Si tienes alguna duda consulta con JM Zufiaur
Querido Teófilo: Seguí de cerca la tramitación de esa ley a través de un compañero muy querido(Ex- ministro) que estaba en la ponencia en el Congreso y recuerdo que fue el equipo económico del Gobierno quien se opuso a su tramitación definitiva. Los grandes sindicatos estuvieron de acuerdo y también la mayoría de la Cámara
Los sindicatos no sirven a los trabajadores
Resulta curioso que UGT y CC.OO manifiesten su apoyo a la huelga de los trabajadores de Telemadrid, emisora de la Comunidad gobernada por el PP, y en cambio no abrieran el pico en la huelga de los transportistas, ni en las manifestaciones de pescadores y agricultores. No es el único caso de comportamiento sindical curioso.
La CEAPA, que es la confederación de asociaciones de padres de alumnos de las escuelas públicas, de carácter marcadamente laicista, diversas veces se ha manifestado en contra de las clases de religión en la escuela pública, mientras que cerca del 80 % de los padres a los que teóricamente dice representar, escogen esa asignatura para sus hijos.
En la CEAPA los padres ni votan ni pagan cuota alguna; su presupuesto se nutre de las subvenciones del Gobierno. Quizá por ello casi nunca se han manifestado en contra de su política educativa.
Otro tanto ocurre con UGT y CC.OO; la afiliación es tan baja que no podrían sostenerse sin las ayudas de los presupuestos del estado. ¿Podrá extrañar que no vayan casi nunca en contra de la mano que los alimenta? Lo malo es que, de esta forma, ni existe auténtica independencia sindical, ni los trabajadores nos fiamos mucho de los sindicatos, ni nos decidimos a afiliarnos a los mismos.
Carlos Menéndez
http://www.creditomagazine.es