Archivo por meses: junio 2010

LA DEMOGRAFÍA, HERMANO

 

Preocupados como andamos todos a causa de la coyuntura económica, la deuda externa, las reformas laborales y otros sustos diarios, podría hoy proponer a los lectores una alegre reflexión sobre la primavera y sus destapes, pero no lo haré. A cambio, plantearé algunas preguntas acerca de nuestro futuro, con un horizonte temporal cuyo final ya no veré, pero mis hijos sí. Me refiero al año 2050, y más concretamente –por razones técnicas con las cuales no les aburriré- ese horizonte se termina el 1 de enero de 2049.
¿Cuántos habitantes tendrá España en esa fecha?
Según las proyecciones realizadas recientemente por el INE, bajo hipótesis muy razonables: leve y persistente subida de la fecundidad, caída de la mortalidad (esperanza de vida al final del periodo de 84,3 años en los varones y 89,9 en las mujeres) y saldo migratorio moderado (90.000 entradas netas anuales), el resultado es el siguiente: en España el 1 de enero de 2049 habrá 47.967.00 habitantes, es decir, en números redondos, 48 millones de personas, de las cuales el 32%, es decir, casi un tercio, habrá cumplido los 65 años. Que un tercio de la población española llegue a ser –según los parámetros hoy en uso- “jubilable” resulta preocupante, pero si calculamos cuántos potencialmente activos (población de 20 a 64 años) habrá por cada “jubilable”, la cosa se complica más. Veámoslo: el 1 de enero de 2009 había 6 potencialmente activos por cada “jubilable”; en 2049 serán 3,1.
Se me podrá decir que si las hipótesis del INE se cambian, también variarán los resultados… y es cierto, pero no tanto. Veamos: supongamos que la fecundidad sube más que lo imaginado por el INE. Concretamente hasta llegar a 2,1 hijos por mujer en 2048. Pues bien, el índice de envejecimiento bajaría del 32 al 30% y el número de “activos” por “jubilable” pasaría de 3,1 a 3,3. ¿Y si multiplicamos por 2 el saldo migratorio? Pues el envejecimiento bajaría al 29% y el número de “activos” por cada “jubilable” subiría a 3,4.
En conclusión: los cambios demográficos son bastante más inexorables de lo que se suele creer y Europa, con España a la cabeza, debería estar ya preparándose para afrontar ese duro reto.

¿CUÁNTO SE DEBE?

La decisión de la UE (10 de mayo de 2010) de provisionar con 750 mil millones de euros un fondo de rescate para las economías europeas en apuros pareció más que suficiente para atemperar el nerviosismo en el mercado financiero respecto a la deuda española… pero la alegría –ya se sabe- dura poco en casa del pobre. Pese al “harakiri social” ejecutado por Zapatero en las Cortes el 12 de mayo, los últimos días el diferencial de los bonos del Tesoro español respecto a la deuda alemana no ha hecho sino crecer hasta alcanzar los 180 puntos básicos, lo cual significa que la nueva deuda española tendrá que pagar 1,8 puntos más de interés que lo que pague Alemania por sus bonos del Tesoro, pese a que ambos países tienen la misma moneda, el euro.
Naturalmente, ese diferencial está ligado al grado de confianza que cada país suscite en los inversores y esa confianza (o falta de ella) tiene que ver con varios factores y entre ellos de forma relevante con la cantidad de deuda acumulada. Y aquí viene la pregunta tabernaria: ¿cuánto se debe?
Según el informe McKinsey, a finales de 2008 la deuda acumulada en España tenía las siguientes magnitudes respecto al PIB de aquel año: Deuda Pública, el 47%; deuda de las empresas no financieras, 136%; deuda de las instituciones financieras, 75% y, finalmente, deuda de las familias, 85%. En total, el 343% del PIB. Deuda que a finales de 2009 se colocó ya en torno al 360% de PIB. Por otra parte, la deuda española ha tenido una tasa de crecimiento disparatado: se triplicó en tan solo trece años.
Por todo lo cual España pertenece ya al club de las economías “escogidas”, es decir, las más endeudadas del mundo desarrollado.
No son, pues, ignotos conspiradores los que nos han llevado al borde del precipicio, sino las alegrías que trajeron consigo el euro y unos tipos de interés bajísimos. Alegrías que se vieron aumentadas por la negativa del Gobierno a admitir la crisis, el consiguiente aumento del gasto público y la caída en picado de los ingresos que en 2007 representaban el 41% del PIB y dos años después habían bajado al 33%.
Y ahora, en julio, el Tesoro español tendrá que colocar en el mercado 25.000 millones más de deuda… Que Dios nos coja confesados.