Estimado Joaquín.
NO he podido aún sobreponerme a la grata sopresa de encontrarte sin saber muy bien por qué (como casi siempre que uno bucea por internet) metido en este farragoso mundo de los blogs. Mi admiración y mi respeto de antemano, y tampoco he conseguido evitar dejarte un comentario después de leerlo de arriba a abajo, con el interés que siempre me suscita lo que escribes.
Ni siquiera la monarquía inglesa se escapa a la agudeza con observas el mundo. Gracias por tu inteligencia. Espero seguir leyendo lo que dejes caer por aquí. Salud.
Pues, un diez por Elisabeth. Teniendo un enemigo por sastre y un impresentable por marido, quizás nos demuestra que la elegancia no se reduce sólo a saber encajar colores…
Comentario de Victoria Almuni Ferré
5/2/2007, 10:55
me preocupa su opinión, por otra parte graciosa y comedida, acerca del siempre cacareado mal gusto en el vestir de la reina británica. ¿por qué negarse uno a darse cuenta de que la reina elísabeth probablemente viste como viste por su grande y artística manera de amar a su pueblo, por otra parte muy exigente y difícil de satisfacer? asunto éste en el que su graciosa majestad, por ser ambas cosas, graciosa y majestad, sabría en cada momento lo que tiene que hacer ¿a alguien se le ocurriría pensar en un concierto de música rock en el que todo fuera anodino, previsto y consabido? ¿no es el cantante de estirpe ibérica raphael el más esmerado modelo en un arte subjetivo cuyas verdaderas raíces profundas no termina nadie de dilucidar, pues la importancia de llamarse raphael no estaría en hacer lo que todos esperamos, o dejamos de esperar, de raphael, sino en acabar esperando de él lo que sabemos que él quiere mostrarnos y tal y como lo hace, es decir, su arte inconfundible y desde hace mucho tiempo debidamente inventariado hasta en el gotha. que un distinguido escocés vaya con faldas y, es un suponer, sin calzoncillos ¿sería una prueba de falta de idoneidad en el oficio o de falta de adecuación a la estación invernal? es obvio que si fuera de otra manera las cosas dejarían de ser lo que son, esto es, pequeñas, arrugadas y adaptadas al terreno. ¡viva la reina británica!
Estimado Joaquín.
NO he podido aún sobreponerme a la grata sopresa de encontrarte sin saber muy bien por qué (como casi siempre que uno bucea por internet) metido en este farragoso mundo de los blogs. Mi admiración y mi respeto de antemano, y tampoco he conseguido evitar dejarte un comentario después de leerlo de arriba a abajo, con el interés que siempre me suscita lo que escribes.
Ni siquiera la monarquía inglesa se escapa a la agudeza con observas el mundo. Gracias por tu inteligencia. Espero seguir leyendo lo que dejes caer por aquí. Salud.
www.autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com
Comentario de luis quiñones cervantes
30/1/2007, 18:24
Pues, un diez por Elisabeth. Teniendo un enemigo por sastre y un impresentable por marido, quizás nos demuestra que la elegancia no se reduce sólo a saber encajar colores…
Comentario de Victoria Almuni Ferré
5/2/2007, 10:55
me preocupa su opinión, por otra parte graciosa y comedida, acerca del siempre cacareado mal gusto en el vestir de la reina británica. ¿por qué negarse uno a darse cuenta de que la reina elísabeth probablemente viste como viste por su grande y artística manera de amar a su pueblo, por otra parte muy exigente y difícil de satisfacer? asunto éste en el que su graciosa majestad, por ser ambas cosas, graciosa y majestad, sabría en cada momento lo que tiene que hacer ¿a alguien se le ocurriría pensar en un concierto de música rock en el que todo fuera anodino, previsto y consabido? ¿no es el cantante de estirpe ibérica raphael el más esmerado modelo en un arte subjetivo cuyas verdaderas raíces profundas no termina nadie de dilucidar, pues la importancia de llamarse raphael no estaría en hacer lo que todos esperamos, o dejamos de esperar, de raphael, sino en acabar esperando de él lo que sabemos que él quiere mostrarnos y tal y como lo hace, es decir, su arte inconfundible y desde hace mucho tiempo debidamente inventariado hasta en el gotha. que un distinguido escocés vaya con faldas y, es un suponer, sin calzoncillos ¿sería una prueba de falta de idoneidad en el oficio o de falta de adecuación a la estación invernal? es obvio que si fuera de otra manera las cosas dejarían de ser lo que son, esto es, pequeñas, arrugadas y adaptadas al terreno. ¡viva la reina británica!
Comentario de tribulete luismi
21/2/2007, 05:27