FILOLOGÍA

En agosto he recibido el siguiente correo, que ahora, sin pretender arrogarme su autoría, endoso al blog. El texto dice así:

 

¿PRESIDENTE o PRESIDENTA?
En español existen los participios activos como derivados de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar, es atacante; el de salir, es saliente; el de cantar, es cantante; el de existir, existente…. Por ese motivo, cuando queremos nombrar a la persona que realiza la acción que expresa el verbo, se le agrega al final “-nte”.
 Por lo tanto, a la persona que preside, independientemente del sexo que esa persona tenga, se le dice presidente y no presidenta. Por la misma razón se dice capilla ardiente, no ardienta; se dice estudiante, no estudianta; se dice paciente, no pacienta; se dice dirigente y no dirigenta.
Nuestros políticos -y muchos periodistas- no sólo hacen un mal uso del lenguaje por motivos ideológicos, sino por ignorancia de  la lengua española.
Pasemos el mensaje a todos nuestros conocidos con la “Esperanza” de que el mismo llegue, al menos, a todas las “presidentas”, aunque ello frustre a los “feministos”. A saber:  el dentisto,  el poeto,  el sindicalisto,  el pediatro,  el pianisto,  el turisto,  el taxisto,  el artisto, el periodisto, el violinisto, el telefonisto,  el trompetisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todos, ¡el machisto!
Nota final: Algo que sí podemos aceptar -tal y como están las cosas actualmente- es decir “CARGA PÚBLICA” en lugar de “CARGO PÚBLICO”.

28 comentarios para “FILOLOGÍA”

  • Maxi ha escrito (10/9/2009, 12:50 ):

    No es conveniente descartar la relación entre ideología e ignorancia. Para llegar a determinado nivel en las ideologías es condición indispensable mantener un soporte importante de ignorancia, basada o en la estulticia o en la elusión esforzada o perezosa del saber, o en ambas. La oferta para acceder a ello es abundante y cuanta con ámplio apoyo público.

  • Rafa ha escrito (10/9/2009, 17:17 ):

    Asi es, en este pais hemos llegado al esperpento de que la Gramatica se vota en los consejos escolares.
    Al menos en Andalucia donde vivo la aplicación de la ley que establece la utilización del lenguaje no sexista, se vota, solo votan en contra de lo politicamente correcto, dos padres (una soy yo MUJER) y el dpto. de Lengua. ACOJ:……, luego decimos que nuestros hijos hablan ´mal’ y que la culpa la tiene el tuenti y sms.
    JA…..
    No sera por esas estupideces y que además ya no se hacen redacciones, solo el ctrl+c y ctrl+v?

  • Ibiza ha escrito (10/9/2009, 17:57 ):

    Que bien te han sentado las vacaciones.

  • jose maria sierra ruiz ha escrito (10/9/2009, 18:54 ):

    Para empezar el curso no esta mal, pero llevo un mes a dieta de D.Joaquin y espero quem la cosa vaya a más en breve

  • Óscar ha escrito (10/9/2009, 23:15 ):

    Señor Leguina, si bien estoy de acuerdo con la idea básica del texto, la “idiotización” del idioma, hay que reconocer que “presidenta” está admitido por la RAE. No soy filólogo así que no sé cómo ha llegado el femenino, pero es lo que hay.

    Un saludo.

  • Marian ha escrito (11/9/2009, 11:02 ):

    Jajaja… muy divertido, si señor. A usted se le olvida que tenemos el presidente más feminista del mundo mundial rodeado de unas féminas de excepción.

    Y no se escandalice: ya cuando los que hablan se quieren sentir solidarios con su jefe dicen eso de: gallegos y gallegas, madrileños y madrileñas… y un laro etec. Cosas de la LOGSE, quiero pensar, en la que no se ha llegado a ese capítulo que explica el plural cuando ambos sexos están comprendidos…

    ¿Debo decir “ignorancia o/y ignorancio? Es que de acuerdo con la doctrina vigente me empieza a molestar que sea solo femenina… La sabiduría también. Pero eso es justo ¡faltaría más!

  • Rogelio Carballo ha escrito (11/9/2009, 11:05 ):

    Sublime

  • César Glez. ha escrito (11/9/2009, 13:50 ):

    Joaquín:
    Lo de “carga pública” es todo un acierto, dados los resultados obtenidos por la “clase dirigente” que nos toca padecer, en tanto no podamos desembarazarnos de ella.
    Me gusta igualmente la expresión “alto sueldo” en lugar de “alto cargo”, para referirnos a tanto cantamañanas mamporrero del poder.
    Un saludo, compañero

  • RAE ha escrito (12/9/2009, 13:23 ):

    Presidenta está aceptado por la Academia

    http://www.rae.es/presidenta

  • jose luis bruselas ha escrito (12/9/2009, 17:05 ):

    Estimado Joaquin

    soy como tu militante del PSOE desde hace mas de 22 años.
    Me alegre el dia en que fue elegido ZP al frente del partido.
    Pocos meses mas tarde entendi que el cambio podia ser una verdadera catastrofe para todos.
    No dejo el carnet por sentimientos que van mas alla de las personas.
    Pero no se que hacer, no se protestar, no se donde encontrar los compañeros que muestren su desacuerdo con la linea actual del gobierno.
    Como nos podemos opener a esta politica???
    Yo se que no estas para muchas batallas, pero realmente no hay nadie dispuesto a oponerse a esta plitica desde el interior del partido???
    Muchas gracias por tus reflexiones.

  • Juan de Juan ha escrito (14/9/2009, 09:35 ):

    Me parece que el autor de este correo olvida que presidente es un sustantivo. Un sustantivo que nace de una forma verbal, el participio activo pero que, al convertirse en sustantivo, adquiere las formas naturales de los mismos.

    Por ejemplo: podemos decir de un tío que es un «tocatoca», en el sentido de que siempre que se acerca a una tía trata de meterle mano. El origen del neologismo es una forma verbal, pero es un sustantivo. Y esto lo vemos porque no diríamos «Juan y Pedro son unos tocantocan». La forma verbal ha perdido sus reglas porque ha mutado: ahora es un sustantivo.

    El presidente, por lo tanto, es presidenta cuando es mujer. Pero, con las mismas, no decimos «La presidenta se encontraba ausenta»; porque en este caso ausente no es un sustantivo y no se rige por sus reglas.

    Este asunto, de todas maneras, ya lo juzgó a principios del siglo pasado Mariano de Cavia. En un artículo en El Imparcial, establecía una regla muy sencilla: los sustantivos cambian el género y los adjetivos no. Te lo puedo copiar si te apetece.

  • Elvira ha escrito (14/9/2009, 18:02 ):

    Sr. Leguina, posiblemente la palabra presidenta no provenga de su explicación, si no que se haya inventado al efecto.

    Leyendo los comentarios me entero que -presidenta-, está aceptado por la RAE.

    Pues no hay mayor problema, enriquecemos nuestra lengua con una nueva palabra que creo necesaria.

  • José Manuel ha escrito (14/9/2009, 21:00 ):

    Sencillamente extraordinario!!..Creo que una de las consecuencias de tanto “papanatismo” es la falta conocimiento del idioma.

    Un placer

  • luismi ha escrito (15/9/2009, 07:38 ):

    Of course, y si a la presidente le diera un repentino jamacuco histérico ¿qué se diría? ¿la presidente histérico o la presidente histérica? ¿puede resultar tautológico que el pronombe índique siempre el género cuando el sustantivo lo contradice? en todo caso, maravilloso, viejo, como siempre

  • Mina ha escrito (15/9/2009, 11:03 ):

    No hace falta ser filólogo para saber que la lengua, la literatura, la economía, el poder en definitiva han sido dominados por los hombres. El lenguaje se ha construído por ellos y por sus intereses. Tampoco hay que ser una superdotada para entender que esta sociedad está en continuo cambio y que el lenguaje se modifica al mismo ritmo. Por todo y ello y por mucho más no me sorprende la resistencia observada en muchos hombres al cambio que les afecta porque no soportan que las mujeres formemos parte del nuevo paisaje político, social, cultural y económico.

    Soy optimista y apuesto por el cambio en el lenguaje y por construir una nueva manera de utilizarlo para entendernos.

    Si como mujer me siento excluída , tengo derecho a buscar la vía de entrada.

    No me asustan los eruditos y los que buscan la pureza del lenguaje para ocultar sus miedos.

    La mezcla de la defensa de la lengua con la presencia de algunas mujeres en el Gobierno me resulta mas que sospechoso.

  • Francisco Ledo ha escrito (15/9/2009, 12:01 ):

    Quienes todavía estudiaron un poco de latín, recordarán que había una parte del sistema nominal (la 1ª y la 2ª declinaciones) que establecían una diferencia masculino/femenino,en tanto que otra parte del sistema nominal (la 3ª y 4ª declinaciones) no presentaba tal distinción.
    .
    La lingüística histórica dejó bien establecido, ya en el siglo XIX, que ello se debía a que el género gramatical femenino había sido una innovación reciente en la lengua de la que procedía el latín (el llamado “indoeuropeo”). De hecho, las lenguas más antiguas de la familia indoeuropea (el hetita, el luvita y el palaíta), carecen por completo de la oposición gramatical masculino/femenino.
    .
    Si una lengua diferencia masculino/femenino,cabe tal vez tacharla de “sexista” (ya sería más discutible tacharla de “machista”, porque habría que ver hasta qué punto esta distinción favorece a uno u otro sexo). Pero habrá entonces que aceptar que este sexismo gramatical no existe, precisamente, si una lengua no diferencia en su morfología o sintaxis el masculino del femenino.
    .
    Habrá, por tanto, que admitir que la parte de la gramática latina que conserva la antigua indistinción masculino/femenino es mucho menos sexista que la parte de esta gramática que sí la presenta. Es decir, que el que una palabra como “amante” se pueda aplicar tanto a hombres como a mujeres es mucho menos sexista que el que haya una forma para hombres y otra distinta para mujeres (como en “querido” / “querida”).
    .
    Si realmente nuestras feministas desean erradicar al máximo el sexismo de la lengua, deberían promocionar al máximo la parte del sistema gramatical que procede de las épocas en que no existían la oposición masculino/femenino,y fomentar así el uso de sustantivos y adjetivos “unisex”. Curiosamente, lo que nuestras políticas hacen es todo lo contrario, y se dedican a extender activamente los mecanismos gramaticales más sexistas: el uso de palabras distintas para varón y mujer.
    .
    Palabras que sirven para hombres y mujeres, como “concejal”, “juez”, “fiscal” o “gobernante”, son el testimonio de una época en la que el sistema gramatical era menos sexista: ¿por qué se empeñan en crear formas exclusivamente femeninas, extendiendo así el sexismo que dicen combatir?

  • Rubén ha escrito (15/9/2009, 14:36 ):

    La Academia, hasta donde yo sé, no regula, solo recoge información de los usos que el pueblo hace de la lengua. Eso sí, sin dejar de lado las normas gramáticas y sintácticas que existen y que para algo están.

    Que “presidenta” esté recogido como término no significa que esté “bien” dicho, significa que la gente ha utilizado una incorrección durante mucho tiempo y los hablantes han llegado a “naturalizarlo”. Quiero decir, que a base de usarlo se ha erigido como término en sí mismo. Ya sea “mujer que preside” o “mujer del presidente”.

    Pero eso no significa nada. Además, según el artículo, el autor dice que las formas del participio activo acaban en -nte, y me imagino que habrá comparado con distintos paradigmas y superparadigmas (o como se diga) para sacar la norma.

    Luego está el argumento fácil de decir que, claro, la lengua española es machista porque el latín, también lo era. Es más fácil acusar a los demás que reconocer que uno yerra.

    Lo que la Academia diga no tiene por qué ir a misa. Es algo que debemos tener todos presente, y es que la RAE recoge la evolución de los usos de la lengua española.

    Si durante cincuenta años durante todos los días de ese período digésemos “te se ha caído” en lugar de “se te ha caído”, y lo hiciera una proporción mayoritaria de hablantes, tened por seguro que, pese a todo, el “te se” acabaría registrado en la RAE.

    Al menos es lo que pienso, claro, y puedo estar muy equivocado. Pero es que hay ejemplos. Ahora “Cederom” o “deuvedé” también existen en la RAE, si no recuerdo mal, y esos términos… En fin. De español poco tienen, y de etimologías… Habría que ir al inglés.

    La RAE no manda siempre. Mandan los hablantes. Y que por consenso se añadan términos o formas nuevas a éstos, me parece enriquecer, pero hacer cosas como “presidenta” o “médica” y achacarlo, para más inri, al machismo en la dicción y expresión de la lengua española ya me parece sangrante.

    Un saludo.

  • Marilde García ha escrito (15/9/2009, 22:22 ):

    Como un simple juego de palabras, vale.

    Besos ¿o besas?

  • Alfredo ha escrito (16/9/2009, 11:42 ):

    Existen dependiente y dependienta, así que no se…

  • Rukaekos ha escrito (16/9/2009, 14:02 ):

    ¿Ignorancia de la lengua española significa también no saber que la Real Academia de la Lengua admite el femenino de “presidente”?

  • Mina ha escrito (22/9/2009, 11:18 ):

    Muy interesante me ha resultado la lectura de los comentarios.

    He descubierto que Leguina tiene lo más de lo más siguiendo su blog

  • Rukaegos ha escrito (22/9/2009, 17:46 ):

    No me había fijado en detalle en el comentario de Rubén acerca de la función de la Academia Española. Comparto parcialmente su planteamiento pero no su conclusión.
    Estoy de acuerdo en que la lengua la vamos haciendo cada día los hablantes, pero no en que la Academia no tenga una función normativa o vinculante. El trabajo que realiza la Academia consiste, precisamente, en una descripción del estado de nuestro idioma en un momento determinado, anotando sus evoluciones y transformaciones. Así, la Academia suele ser cauta para incluir vocablos de jergas y hablas juveniles, por ejemplo, precisamente por su rápida caducidad y su posición episódica en el corpus léxico de nuestra lengua. Pero precisamente por esa función de notaría, la acogida de un término dentro del diccionario lo hace automáticamente correcto (incluso si se le complementara con la adjetivación de vulgar). Y eso porque como dice Rubén somos los hablantes los que “fabricamos” los cambios idiomáticos. Asi, puede ser que en su origen “presidenta” fuera erróneo (habría que bucear para ver cuándo y cómo se incorpora el vocablo al uso cotidiano). Sin embargo, hoy y precisamente porque los hablantes así lo hemos decidido, es una palabra correcta y que forma parte de nuestro vocabulario.
    Y fíjese que no he hecho referencia alguna al machismo.

    Por otro lado … qué obsesión por discutir este tipo de términos siempre intentando anular la pertinencia del femenino. ¿A que al autor del artículo no se le habría ocurrido explicar que “armonía” sería una transcripción defectuosa del griego y que se debería escribir “harmonía” ya que todas las palabras derivadas del griego que comenzaban por espíritu áspero se transcriben con “h”? De hecho, el diccionario hace algunos años incluía sólo “harmonía”, luego pasó a referenciar “armonía” como equivalente a “harmonía”. Y hoy hace exactamente lo contrario, si buscas “harmonía” te remite a “armonía”. ¿Por qué? Porque resulta ya casi imposible encontrar en un hablante o escritor contemporáneo el uso de la “h”. Eso sí, nadie intenta hacer una cruzada de ese problemilla ortográfico.

  • Francisco Peña ha escrito (3/10/2009, 16:41 ):

    Querido amigo Joaquín:

    He leído el e-mail (’correo electrónico’ en español) y también las aportaciones de tus lectores. Todos ellos, a través de sus aportaciones y de sus argumentaciones tienen parte de razón y otro poco de sinrazón.

    Voy a intentar dar una explicación distinta de por qué la RAE permite las variaciones como ‘presidenta’.

    Del Latín Vulgar derivan, que yo sepa, las siguientes lenguas: castellano, gallego, catalán, francés, italiano, rumano y algunas variedades de algunas de ellas que aún no sabemos (no es que no queramos) si son o no lenguas. La más ‘progresista’, es decir, la que más se abre al futuro, la que más se ha ido formando por contaminación de otras, o por derivación, etc., ha sido, siempre y hasta hoy el castellano. Con lo cual vengo a decir que nuestra lengua diaria se extiende precisamente por su capacidad de adaptación al hablante y al futuro, de lo cual es consciente y consecuente la RAE.

    Si determináramos de forma estrictamente conservadora que ‘presidenta’ o ‘jueza’ o ‘médica’ no nos valen, habría que empezar a tomar cartas en el asunto del tipo no decir ‘marketing’, sino ‘publicidad’; no decir ‘chalé’ o ‘chalet’, sino ‘hotelito’ o ‘casa’; no decir ‘mobing’, sino ‘hijoputa que me acosa en el trabajo’; en lugar de ‘gay’ tendríamos que decir ‘marica, maricón, sarasa…” y así.

    Simplemente quiero recordaros a todos que acabada la guerra civil hubo un debate parecido y cuando los madrileños acudían a un restaurante en lugar de pedir ‘ensaladilla rusa’ pedían ‘ensaladilla nacional’ y también muchos, bien ideologizados, decían ‘color encarnado’ en lugar de ‘color rojo’.

    Considero que la Academia eleva a categoría de idiomáticamente normal aquello que a nivel de calle es sencillamente normal.

  • Rafael Reig ha escrito (15/10/2009, 15:57 ):

    Estupendo, don Joaquín, comme d’habitude. Una modesta coda. Hay un uso familiar según el cual “la presidenta” es la esposa del presidente. Ejemplo: La Regenta, una novela de sobra conocida. Como se sabe, doña Ana Ozores no es más que la esposa del regente (un cargo judicial, si no me equivoco). Yo, que soy de pueblo (y asturiano) aún he oído (y oigo) ese uso: la presidenta o la ingeniera, por esposa del presidente o del ingeniero. Quizá debíamos reservar el agramatical presidenta para ese uso familiar. Y, por qué no, el oculisto para referirnos al esposo de la oculista. Y por supuesto machisto para esposo (o compañero) de la machista (porque mujeres machistas no escasean precisamente).
    Un abrazo, amigo, y el afecto de siempre,a ver si nos vemos algún día
    Rafael Reig

  • Ricardo ha escrito (23/10/2009, 21:20 ):

    Sr. Leguina: me ha hecho pasar un divertidísimo rato en medio de un día horrible: muchas gracias.

  • Manuel Díaz Martínez ha escrito (26/10/2009, 21:46 ):

    “Presidente” y “presidenta” son sustantivos, no participios activos, por lo cual permiten la diferenciación de género. El femenino “presidenta” está aceptado por la RAE.
    Gracias por su interesante blog.

  • EMMA RODRÍGUEZ ha escrito (20/4/2010, 09:00 ):

    Es probable que la educación tendenciosa que yo tuve y la carencia de las asignaturas de latín y religión me haya llevado a creer que el idioma no es un ente abstracto omnipresente que se erige en una estructura lógica e inamovible localizada en algún gen o en el cielo, tal y como muchas instituciones, entre ellas la Real Academia Española, no se cansan de inculcarnos. Creo en el estudio de la lengua como instrumento de cognición y comunicación, es decir comparto la idea de una lingüística constructivista. Desde este punto de vista el idioma existe sólo en los actos verbales en sus respectivos nichos sociales, y un diccionario y una gramática normativos en vez de descriptivos son a mi parecer un abuso de poder, un empeño de jerarquizar los conocimientos y estructurar la sociedad y la identidad de sus ciudadanos.

    En lo que concierne al uso de la unidad léxica “presidenta”.
    Existen estudios lingüísticos que demuestran que una gran mayoría de hispanoparlantes al oir términos neutros como dentista, poeta, sindicalista, pediatra, pianista, presidente, cantante etc. asocian inconscientemente una identidad masculina al sujeto referido. Este hecho no es una casualidad, si no que corresponde a una realidad social en la cual un trabajo desempeñado en un ámbito público es asociado con hombres. Esta realidad se remonta al siglo XXVIII y a la aparición de la clase burguesa en la sociedad, en la cual el ámbito de lo privado y lo público fueron contrapuestos en un análisis dicotómico. En este mismo esquema de pensamiento los roles sociales del hombre y la mujer también se constituyen como opuestos y complementarios. De esta manera la mujer ve reducido su espacio de acción y su identidad al ámbito privado de familia e hijos, mientras que el hombre ocupa toda la presencia pública y oficial.

    Es necesario hacer notar que los contructos de feminidad y masculinidad son conceptos extremadamente variables y sometidos en cada época a distintas necesidades económicas e ideológicas, y se ven retratados en el uso del idioma.

    Es por estos motivos que una línea de acción feminista desde los años 70 revindica un cambio del uso de la lengua, basándose en la convicción de que el lenguaje verbal crea y construye la realidad social y política, hecho que es bien conocido por ciertas instituciones que defienden su posición de autoridad normativa sobre el idioma con ahínco.

    La propuesta de utilizar sustantivos con terminación en -a para denotar la identidad femina de individuos que desempeñan un trabajo por lo general asociado a hombres es una estrategia política para cambiar los estereotipos sociales vigentes, o al menos tematizar su existencia y vigencia así como la repercusión de los mismos en la estructura jerarquizada (patriarcal) de la sociedad. Por eso el ya aburrido intento de ridiculizar esta propuesta invirtiendo la táctica y creando sustantivos como poeto o dentisto demuestra a mi parecer una ignorancia más preocupante que el desconocimiento del uso del sufijo -ente en la substantivación de participios. La ignorancia de una realidad social que discrimina a personas por su sexo y la existencia de una jerarquía que premia a los borregos que se aprendieron el padre nuestro y las declinaciones del latín y se exaltan y movilizan cuando oyen una falta contra la sagrada institución de la real lengua española pero no moverían un dedo por otras cuestiones.

    Quisiera terminar con un refrán, acerbo cultural de una tradición que tan fervientemente algunos defienden: quien se rasca algo le pica. Y creo que lo que les pica es que exista gente que pueda poner en duda los esquemas ideológicos en los que sus identidades pre-logse se constituyen, una España cristiana apostólica romana atada y bien atada, en la que no existan presidentas.

  • EMMA RODRíGUEZ ha escrito (28/4/2010, 10:20 ):

    Me parece increíble que no hayan publicado el comentario que envié recientemente. Será acaso que no les ha gustado? Me dejan sin calificativos!!!

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